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lunes, 17 de diciembre de 2012

Poner la zancadilla


Los lectores habituales saben que el autor considera que los muchos males de la oficina moderna tienen su origen generalmente en la incompetencia de sus moradores, mucho más importante que las aviesas intenciones que puedan animarlos.  Ello no obsta, obviamente, para que la ambición y la malicia tengan un lugar destacado en algunos comportamientos y actitudes. Asistamos, por ello, con alguna frecuencia en nuestras oficinas a comportamientos abominables que tienen como único objetivo perjudicar a compañeros, o incluso a subordinados y jefes, generalmente con el único propósito de beneficiarnos nosotros.

Entre estas conductas, singular importancia tiene "poner la zancadilla", expresión más frecuente hoy en el ambiente laboral que en los ámbitos deportivos o lúdicos en los que, sin duda, se originó.  Efectivamente, a partir del valor propio que el Diccionario de la Real Academia Española asigna a la zancadilla ("acción de cruzar alguien su pierna por entre las de otra persona para hacerle perder el equilibrio y caer"), alcanzamos el sentido figurado con que normalmente la empleamos en nuestras oficinas ("estratagema con que se derriba o pretende derribar a alguien de un puesto o cargo").

Esta definición del DRAE, que coincide casi al pie de la letra con la del Diccionario de Uso del Español, resulta quizá demasiado específica en cuanto a la finalidad de la zancadilla.  Esta acción tiene la intención de perjudicar los intereses de alguien, en particular no permitiéndole que alcance sus objetivos o dificultando o retrasando su consecución, pero no necesariamente forzar su salida de un puesto o cargo.  De hecho, en castellano solemos emplear para referirnos a estas últimas acciones expresiones más precisas y coloristas como "mover la silla" o "hacer la cama" que merecen sin duda un tratamiento específico.

Existe en inglés una expresión que podemos emplear con un sentido muy parecido al que buscamos hoy.  Se trata de to put the skids under someone, cuyo valor genérico es simplemente el de "hacer que alguien fracase" ("to cause someone to fail", según el McGraw-Hill Dictionary of American Idioms and Phrasal Verbs).  El término skid, cuyo significado principal es patín o patinar, se emplea asociado a caer o fracasar en numerosas expresiones en inglés (to be on the skid, "ir cuesta abajo", por ejemplo).

De forma más sencilla y genérica podemos recurrir al verbo to hinder con el valor de dificultar o entorpecer.

Aunque pueden ser algo complicadas de usar de forma "personal", resultan también útiles algunas de las construcciones a las que nos referimos en la entrada que dedicamos hace algún tiempo a la singular expresión "joder la marrana".  En particular, to throw a spanner in the works ("to do something that prevents a plan or activity from succeeding", según el Cambridge Advanced Learner's Dictionary) puede emplease con un sentido similar a "poner la zancadilla".

También puede resultar apropiada to put a spoke in someone's wheels, que podríamos traducir como "poner palos en las ruedas", expresión que también escuchamos a veces en castellano.  Linda y Roger Flaverll la recogen en su esplendido Dictionary of Idioms and Their Origins con el valor de "dificultar a propósito los planes o el éxito de alguien ("purposely to hinder someone's plans or success").

Ejemplos prácticos:
  • Pensaba que le ascenderían si se dedicaba a poner zancadillas al proyecto de Ana.  He thought he could get promoted if he put the skids under Ana's project.
  • Algunos dicen que las estrictas normas sobre las conversaciones entre accionistas ponen la zancadilla al buen gobierno corporativo.  Some say that tight rules on shareholders' freedom to talk to one another hinder good corporate governance.
  • Ya sabemos que la vieja guardia va a seguir intentando ponernos la zancadilla.  You can count on the old guard trying to put a spoke in our wheel.