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martes, 1 de diciembre de 2015

Meter la pata

Sólo las personas muy prudentes o calladas son capaces de mantenerse completamente alejadas de las meteduras de pata, esas situaciones en las que decimos o hacemos algo inoportuno o equivocado, por utilizar como siempre la definición del Diccionario de la Real Academia Española.

Se trata, en general, de ligeras indiscreciones o desaciertos menores que nos dejan en una situación comprometida aunque no tienen consecuencias demasiado graves.  Si nos encontramos en una situación más complicada, podemos decir que hemos "metido la pata hasta el fondo".  En todo caso, cuando las complicaciones que generan estas actuaciones son más serias, en el lenguaje coloquial recurrimos a calificarlas como "cagadas", por extensión de la colorista expresión "cagarla", que ya hemos tratado aquí.

Si bien es cierto que como dice el refrán "el que tiene boca, se equivoca", no lo es menos que existen auténticos profesionales de la metedura de pata. En el ámbito laboral, se trata de personas aparentemente normales que, sin embargo, no dejan pasar ninguna ocasión para el desliz, provocando el regocijo de sus compañeros y poniendo en peligro su carrera profesional en más ocasiones de lo aconsejable. El autor ha tenido ocasión de conocer al menos a uno de estos superdotados de la metedura de pata y es sólo por discreción que no glosa aquí algunas de sus más señeras actuaciones.  Baste decir que consiguió alcanzar con bien la edad de su jubilación anticipada tras algunos momentos espeluznantes en sus últimos ejercicios en activo.

El inglés nos ofrece una expresión muy similar para trasladar esta idea.  Se trata de to put one's foot in it, en la que el pie sustituye a nuestra pata.  Encontramos esta locución en el Cambridge Advanced Learner's Dictionary con el valor de "decir accidentalmente algo que abochorna o disgusta a otra persona" ("to say something by accident which embarrasses or upsets someone").

La expresion se utiliza en inglés desde antiguo y tiene una variante, to put one's feet in one's mouth (algo así como meterse el pie en la boca), que se utiliza cuando se dice alguna cosa singularmente inapropiada. Linda y Roger Flavell en su Dictionary of Idioms and Their Origins apuntan a que la segunda expresión surgió a finales del siglo XVIII para calificar las meteduras de pata de Sir Boyle Roche, un político irlandés. Entre las perlas que se le atribuyen está ésta: "The country is overflowing with absentee landlords" (que podría traducirse como "el país está abarrotado de propietarios ausentes").

Apuntemos finalmente que, en sentido contrario, en inglés podemos emplear la locución verbal not to put a foot wrong para indicar que alguien hizo algo sin cometer ningún error.

Ejemplos prácticos:
  • Cuando nos visitó Roberto, Pedro metió la pata continuamente llamándole Ricardo. When Robert visited us, Pete kept putting his foot in it by addressing him as Richard.
  • Metí la pata en la fiesta de Navidad con mis comentarios sobre María.  No sabía que estaba líada con  Juan y él se molestó bastante.  At the Christmas party, I really put my foot in it with my comments about Mary.  I didn't know she and Ian were an item and he got really upset.
  • No sabía que había varios catalanes en el grupo y metí la pata con un chiste. I didn't know there were several Catalans in the group and put my foot in my mouth with one of my jokes.