Un llamativo ejemplo es la continuada utilización de la expresión "verde y con asas" para indicar que algo es obvio o evidente. Si se preguntara a quienes la emplean qué es lo que es verde y con asas, probablemente nos encontraríamos con ese encogimiento de hombros que viene a denotar que no sólo no tenemos ni idea sino que, verdaderamente, nunca nos lo hemos siquiera planteado.
La expresión original era, al parecer, "verde y con asas, alcarraza" que, además, incorporaba una cierta rima. Nos encontramos ante un olvidado vocablo de origen evidentemente árabe y que aún aparece en el Diccionario de la Real Academia Española con el valor de "vasija de arcilla porosa y poco cocida, que tiene la propiedad de dejar rezumarse cierta porción de agua, cuya evaporación enfría la mayor cantidad del mismo líquido que queda dentro". En otras palabras, se trataba de una suerte de botijo que, efectivamente, se fabricaba de color verde y con las dos asas de las que trae causa nuestra expresión.
Más evidente es el objeto de la locución que da título a nuestra entrada de hoy, "blanco y en botella", que seguimos empleando con el mismo sentido aún cuando la leche ya casi nunca viene en botellas de cristal que permitan ver su color. Aunque cada vez sean menos las cosas que resultan evidentes, lo cierto es que nuestro idioma sigue ofreciéndonos un amplio catálogo de expresiones para referirnos a las mismas. Así, podemos decir que algo es "de cajón" ("evidente, obvio, fuera de toda duda o discusión", según el DRAE) .o que "se cae por su propio peso" (definido en el mismo diccionario como "estar clara su mucha razón o la evidencia de su verdad").
Todas las expresiones apuntadas tienen en común pivotar sobre referencias hoy antiguas o trasnochadas y tener, ellas mismas, una dilatada presencia en nuestra lengua. Ello no ocurre con sus equivalentes en inglés, de aparición mucho más reciente. Efectivamente, la expresión no-brainer (que podría traducirse libremente como "algo que no necesita del uso del cerebro") no aparece por primera vez en inglés hasta finales de los años cincuenta, popularizándose en la década posterior. Hoy la encontramos en el Cambridge Advanced Learner's Dictionary con el valor de "algo muy sencillo de hacer o de entender" ("something that is very simple to do or to understand").
Aunque comparte el origen norteamericano y la fecha de aparición, suena incluso más moderna todavía la referencia a la astronaútica que contiene la construcción not to be rocket science. Como cabe pensar de su forma negativa, la expresión se emplea con sentido irónico para indicar precisamente que no pensamos que algo sea difícil de hacer o de entender ("to say that you do not think that something is very difficult to do or to understand", según el CALD).
Menos modernas pero más cercanas conceptualmente a la expresión que da título a nuestra entrada resultan crystal clear (literalmente, "tan claro como el cristal") y as clear as day ("tan claro como el día"), a las que el CALD hace equivaler a muy fácil de entender.
Ejemplos prácticos:
- Todos pensábamos que era blanco y en botella pero se las apañaron, una vez más, para retrasar la decisión final. We all thought the issue was a no-brainer, yet somehow they managed to delay the final decision yet again.
- Todo era tan de cajón que me preocupaba que me estuviera perdiendo algo importante. The situation was such a no-brainer that I was worried I was missing something important.
- Al final, llovió tanto que la decisión de suspender el partido cayó por su propio peso. As it turned out, it rained so hard that the decision to abandon the game became a no-brainer.
- Menos beneficio significa menos bonus. Verde y con asas. Lower profits mean lower bonuses. It's not rocket science.
- Es de cajón que el gobierno no va a ganar las elecciones. It's as clear as day that the government is not going to win the election.
