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viernes, 20 de noviembre de 2015

Andarse con paños calientes

Cabría pensar que la selección natural conduciría a que encontráramos en los puestos más elevados de nuestras organizaciones empresariales a profesionales con muy desarrolladas capacidades en lo tocante a tomar decisiones e implementarlas.  No en vano nos referimos precisamente a estos directivos con el término "ejecutivo", que el Diccionario de la Real Academia Española hace equivaler, en este contexto, a "persona que desempeña un cargo de alta dirección en una empresa", por extensión de su sencillo significado primario, "que ejecuta o hace algo".

Sin embargo, por razones que merecerían un estudio sociológico de cierta ambición intelectual, es más frecuente encontrar en los despachos de las empresas españolas personas proclives a dilatar al máximo la toma de decisiones, hasta el punto de evitar esta actividad en la medida de lo posible.

La marcada tendencia de muchos jefes, más mediocres que malvados, a primar la lealtad sobre la capacidad a la hora de seleccionar a sus colaboradores está, sin duda, detrás de esta singular situación.  Más importante aún resulta, sin embargo, la comodidad con la que se puede sobrevivir en una empresa española sin tomar decisiones y los peligros que, por el contrario, entraña adoptarlas.  No puede afirmar el autor que esta patología sea estrictamente española pero sí que la misma es inconcebible en el mundo empresarial que llamamos anglosajón.

Este orden de cosas hace que, con frecuencia, sea necesario intentar resolver situaciones críticas que se han enconado precisamente por no haberlas abordado antes.  La incapacidad para adoptar las decisiones necesarias para resolver, de una vez por todas, las cuestiones conducen a que, en realidad, nos encontremos más bien ante lo que llamamos "andarse con paños calientes".

El Diccionario de la Real Academia Española contiene para "paños calientes" una primera acepción más infrecuente ("diligencias y buenos oficios que se aplican para templar el rigor o aspereza con que se ha de proceder en una materia") para después ofrecernos la que hoy nos resulta relevante, "remedios paliativos o ineficaces".  Ambas expresiones evocan la imagen de cuidados médicos superficiales que alivian temporalmente pero no curan la dolencia del paciente.

Disponemos de varias alternativas en inglés para referirnos a estas medidas que resultan ineficaces por insuficientes.  Podemos emplear la muy descriptiva palabra half-measures (con o sin guión pero siempre en plural) que incorpora de manera muy precisa y sencilla todos los elementos que intentamos expresar.   El Cambridge Advanced Learner's Dictionary la define como "actions which only achieve part of what they are intended to achieve" ("acciones que sólo consiguen parte de lo que intentan alcanzar").  Más compleja resulta la construcción half-hearted measures pues aquí se pone abiertamente en duda la convicción y el esfuerzo puestos en las mismas.

Muy cercana conceptualmente a nuestra expresión, aunque ciertamente más moderna, resulta la construcción band-aid measures (que podría traducirse por "medidas tirita").  Nótese además que esta imagen también esta presente en nuestras expresiones "poner parches" o "parchear" que en muchas ocasiones empleamos coloquialmente con parecido sentido a "andarse con paños calientes".

Ejemplos prácticos:
  • La magnitud de las desviaciones de gasto en la primera fase hace que quizá sea demasiado tarde para andarse con paños calientes y que la única solución sea cancelar el proyecto.  The size of the cost leakage in the first phase may make it too late for half-measures, leaving cancelling the project the only option.
  • La crisis de la zona euro no se va a arreglar con paños calientes; se necesitan reformas estructurales.  The Eurozone crisis requires more than just band-aid measures; structural reforms are called for.