Mostrando entradas con la etiqueta Pasar por el aro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pasar por el aro. Mostrar todas las entradas

miércoles, 6 de marzo de 2013

Pasar por el aro +

Si cada cuatro años se organizara una suerte de Juegos Olímpicos de la Oficina Moderna, no cabe duda de que una de las pruebas que atraería más interés sería la de pasar por el aro, dadas su dificultad intrínseca y la espectacularidad que ofrece.

Los participantes, además de rivalizar en fuerza y agilidad con los mejores pertiguistas, deberían acreditar unas tragaderas notables y, sobre todo, una rigidez de los músculos faciales sólo al alcance de unos cuantos elegidos.  Es tal la exigencia de la prueba que puede incluso equiparse a la de los modernos triathlones que hoy concentran los afanes de muchos profesionales en el tiempo libre que les dejan sus quehaceres en la oficina moderna.

El Diccionario de la Real Academia Española define "pasar por el aro" como "hacer, vencido por fuerza o maña de otro, lo que no quería". El Diccionario de Uso del Español de María Moliner, por su parte, nos ofrece el valor de "aceptar, a pesar de la repugnancia que se siente hacia ella, cierta cosa" y apunta como sinónimos "ceder" y "someterse".

Hablamos, como puede apreciarse, de tener que aceptar algo en contra de nuestra voluntad y mejor criterio. Los elementos que determinan y califican esta aceptación pueden resumirse en la existencia de una resistencia previa, motivada por el rechazo frontal o incluso la repugnancia que sentimos hacia lo propuesto, y el sometimiento de la misma por la fuerza o el engaño.

Es obvio el paralelismo de esta situación con la imagen de la que trae causa la expresión, la del animal circense obligado a exhibir sus habilidades frente al publico, con su voluntad totalmente doblegada. Aunque no resulte sorpendente, sí sobrecoge observar como una actividad caracterizada por la presencia de domadores o animales domesticados viene a ofrecer tantos paralelismos con el funcionamiento de la oficina moderna.

Una idea muy parecida puede expresarse en inglés con la expresión to come to heel, que literalmente quiere decir algo así como "venir a los talones". Efectivamente, la imagen no es muy distinta a la que apuntábamos hace un momento.  Nos referimos aquí al perro que, obediente, viene a los pies del amo cuando este le llama.  La imagen es singularmente apta para ilustrar algunos comportamientos profesionales, aún cuando los mismos tienen generalmente más que ver con la docilidad de algunos que con lo que hoy se conoce como "estilos autoritarios de dirección".

En todo caso, y para comprobar la precisión de la equivalencia, recurramos al Cambridge Advanced Learner's Dictionary que nos ofrece la siguiente definición: "if a person or organization comes to heel, they agree to obey, usually because they have been forcefully persuaded to do so" ("si una persona u organización pasa por el aro, accede a obedecer, generalmente por que ha sido persuadida por la fuerza").

Ejemplos Prácticos:
  • Al principio se puso chulo pero, en cuanto María le recordó que cualquier retraso sería inaceptable, tuvo que pasar por el aro. At first he was all cocky about it but, as soon as Mary reminded him that any delay would be unacceptable, he had to come to heel.
  • Pueden rechazar nuestra propuesta ahora pero ya sabes que, al final, tendrán que pasar por el aro porque no tienen otra alternativa. They can reject our proposal now but you know that, in the end, they will have to come to heel as they have no other alternative.
  • Los romanos esperaban que los pictos se dieran cuenta por sí mismos de las ventajas de aceptar su gobierno y pasaran por el aro.  The Romans hoped that the Picts could see for themselves the benefits of accepting their rule and would come to heel.