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lunes, 8 de octubre de 2012

Pataleta

Podría pensarse que las muchas patologías laborales de la oficina moderna, reflejadas con profusión en estas páginas, son indefectiblemente producto de la doblez y el afán por medrar.  Sin embargo, no puede negarse que, con alguna frecuencia, asistimos en nuestras empresas a comportamientos que más bien se podrían calificar como pueriles, muy alejados de todo cálculo y emparentados con los instintos más básicos de las personas.

Singularmente notables entre estas actuaciones, resultan los enfados desproporcionados y extemporáneos, generalmente provocados por nimiedades y que, lejos de resultar útiles, dejan a quien los protagoniza en una posición bochornosa.   No pocos profesionales los experimentan en su entorno laboral, especialmente cuando no se les concede lo que demandan, conduciéndose como niños consentidos que no pueden aceptar que sus apetencias se vean contrariadas.

Para referirnos a estos pueriles enfados empleamos con frecuencia el termino "pataleta", generalmente con los verbos "coger", "agarrar" o "pillar" en sus formas reflexivas.  El uso habitual de la expresión en la oficina moderna trae causa de la tercera acepción que para el verbo "patalear" ofrece el Diccionario de Uso del Español:  "agitar las piernas, como hacen a veces los niños".  El Diccionario de la Real Academia Española, por su parte, define "pataleta" como "convulsión, especialmente cuando se cree que es fingida" y también, de forma más genérica como "disgusto, enfado".

Dado su carácter histérico, también nos podemos referir a estos enfados como "rabietas", empleando un vocablo que el Diccionario de la Real Academia Española define de forma muy precisa como "impaciencia, enfado o enojo grande, especialmente cuando se toma por leve motivo y dura poco".

En inglés británico existe una expresión de resonancias infantiles que podemos emplear con un sentido muy parecido.  Se trata de to throw the toys out of the pram ("tirar los juguetes fuera del carrito") que también podemos encontrar en la variante que, en lugar de pram, emplea la palabra cot, esa cuna-parque infantil con barrotes donde suelen pasar sus días y sus noches los bebes y niños pequeños.  Existen otras expresiones que juegan con conceptos parecidos (to throw the dolly out of the pram, to spit the dummy) pero su uso es mucho menos común.

Sin resonancias infantiles tan evidentes, pero con el mismo sentido, podemos recurrir también a  la palabra tantrum, definida por el Cambridge Advanced Learner's Dictionary como "a sudden period of uncontrolled anger like a young child's" ("un momento repentino de rabia incontrolada como el de un niño pequeño").

Ejemplos prácticos:
  • Cuando rechazaron su plan de negocio, se pilló una pataleta enorme y llegó a amenazar con dimitir.  When his business plan was rejected, he threw the toys out of the pram and threatened to resign.
  • Tuvimos una escena bochornosa al facturar.  Le dijeron que no quedaban asientos de pasillo y se agarró una rabieta delante de los clientes.  We had the most akward situation when checking-in.  They told him there were no aisle seats available and he threw a tantrum in front of our clients.