Mostrando entradas con la etiqueta Cojones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cojones. Mostrar todas las entradas

miércoles, 21 de octubre de 2015

Acojonante

Nos enfrentamos a una expresión de uso tan frecuente en nuestros días que corre el riesgo de ser utilizada casi como una coletilla sin significado propio. Este sino afecta también a otros términos de parecido valor como pavoroso, estremecedor o espeluznante, que hemos tratado en otro lugar.

En el caso que nos ocupa hoy concurre además la referencia implícita a los cojones que provoca un abuso aún mayor del término dada nuestra preferencia por vocablos sonoros y moderadamente malsonantes para enfatizar los mensajes.

Resulta por ello más necesario que nunca empezar acotando el concepto, partiendo lógicamente del verbo "acojonar". El Diccionario de la Real Academia define éste como "acobardar" (que en otro lugar se hace equivaler a "amedentrar, causar o meter miedo") e "impresionar profundamente, dejar estupefacto". A partir de ahí, la palabra "acojonante" se define simplemente como "que acojona" y la cercana "acojone" se incorporará en la vigésima tercera edición del DRAE con el valor de "acción y efecto de acojonar".

El Diccionario de Uso del Español de María Moliner, por su parte, también nos ofrece dos acepciones para "acojonar": "intimidar(se)" y "causar o sentir gran impresión". Para "acojonante", al sentido que ya hemos visto ("que causa gran miedo, susto o impresión") añade un segundo muy preciso y actual: "magnífico, estupendo".

Podemos concluir que probablemente el concepto se ha ido ido ampliando con el paso del tiempo, desde un significado inicial bastante acotado (que causa miedo o temor) a otro más genérico (que sorprende o impresiona). Este último, a su vez, al asociarse a características positivas ha dado lugar a un moderno uso encomiástico del término que María Moliner ilustra con el siguiente ejemplo: "el equipo hizo un partido acojonante".

A la hora de trasladar el concepto al inglés debemos tener en cuenta estas matizaciones que ilustramos a continuación con numerosos ejemplos.

En el primer caso, el centrado en el miedo y el temor, podemos optar por los elegantes frightening o scary. Si queremos incorporar el matiz malsonante o enfático de la expresión española podemos optar por la fórmula to scare the shit out of someone.

Ejemplos prácticos:
  • Las cifras que manejaban para 2010 eran acojonantes, con pérdidas de empleo en todos los sectores. The figures they were working on for 2010 were frightening, with job losses in every sector.
  • Ese parking es acojonante por la noche. That carpark is scary at night.
  • Los vuelos largos le acojonan. Flying long-distance scares the shit out of him.

En el sentido más general que hemos apuntado, es más apropiado utilizar términos ingleses que subrayan lo sorprendente como astonishing, stunning o astounding.

Ejemplos prácticos:
  • Después de lo que había dicho de ella fue acojonante que volvieran a salir. After all the things he had said about her, it was astonishing that they went back together.
  • Lo acojonante de las pérdidas en ese proyecto es que todos aceptaron las previsiones de ingresos sin rechistar y se centraron en controlar los gastos. The astounding point about that project's losses is that everyone accepted the revenue forecasts without a question and just focused on keeping the costs in check.


Finalmente, en el sentido más bien laudatorio que hemos descrito más arriba, probablemente lo más recomendable es optar por amazing.

Ejemplos prácticos:
  • El gol de Rooney al City fue acojonante. Rooney's goal against City was amazing.
  • No sé por qué pero a la salida de la oficina aquel bar siempre estaba lleno de unas chutis acojonantes. Don't ask me why but that bar was always packed with amazing birds after work.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Tener cogido por los huevos +

Las relaciones de poder que articulan el complejo ecosistema laboral de nuestras empresas pueden dividirse en dos grandes grupos.  El primero, que podríamos llamar "formal", puede resumirse en un organigrama y sus líneas hoy casi infinitas (continuas y discontinuas, jerárquicas y funcionales, en distintos colores en organizaciones matriciales incomprensibles y que requerirían en algunos casos del uso de gafas 3D, etc.).

Existe, sin embargo, todo un entramado de relaciones de poder "informales" que, generalmente, son muchos más importantes que las derivadas de la mera jerarquía.   Están basadas, en unos casos, en la confianza o la amistad entre las personas y, en otros, en elementos mucho menos edificantes, desde favores debidos hasta terrenos más cercanos al chantaje.

En este último caso quedan encuadradas las situaciones a las que nos referimos cuando empleamos la sonora expresión que hoy nos ocupa o las relacionadas que hacen mención a las pelotas o a los cojones.  Su sentido es precisamente ejercer un control absoluto e indeseado sobre otra persona a la que no le queda ningún margen de actuación.  Nótese, en todo caso, que es infrecuente escuchar "cogido por los cojones", quizá por que, incluso para el aguerrido oído español, hay demasiados sonidos de la jota juntos.

Disponemos en inglés de la posibilidad de utilizar una expresión que es casi traducción literal de una de las variantes de las que nos ocupa: to have someone by the balls.   El Cambridge Idioms Dictionary la recoge con el significado de "tener a alguien en un situación en la que tienes todo el poder sobre él" ("to have someone in a situation where you have complete power over them").  Es importante destacar la conveniencia en este contexto de utilizar el verbo have como es debido (es decir con el got detrás) para conseguir comunicar la idea adecuadamente. También podemos utilizar otros verbos en este contexto como catch, hold o get.

Más pintoresca y recomendable es la expresión to have someone by the short hairs (literalmente, "tener a alguien cogido por los pelos cortos"). Aunque pueda parecer que es una variante meramente eufemística de la expresión anterior, no faltan quienes consideran con cierto fundamento que el origen de la expresión está en los pelos del cuello, como podéis ver aquí.

En todo caso, otra expresión de uso quizá más frecuente en el Reino Unido, to have someone by the short and curlies ("tener a alguien cogido por los cortos y rizados"), deja poco a la imaginación en cuanto a la posible ubicación del vello en cuestión.  Le trae la expresión al autor el recuerdo de un antiguo chiste, quizá demasiado burdo para ser reproducido aquí.

Terminemos ilustrando el concepto con una singular canción de los Rolling Stones titulada precisamente Short and Curlies y en la que el estribillo principal repite "she's got you by the balls"...


Ejemplos prácticos:
  • Les tiene cogidos por las pelotas porque es el único que controla el nuevo programa, así que me imagino que conseguirá que le suban el sueldo. He's got them by the balls because he is the only one who knows the new programme well, so I suppose he'll get the pay rise.
  • Los nacionalistas han vuelto a demostrar que tienen al Gobierno cogido por los huevos. The nationalists showed yet again that they hold the Government by the short hairs.
  • Cuando se divorciaron, ella le tenía cogido por los cojones y se quedó con las dos casas y casi todo el dinero. When they divorced, she had him caught by the short and curlies and managed to keep both houses and most of the money.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Descojonarse

Dos observaciones nos llevan hoy a elegir la palabra a abordar. Por un lado, llevamos unas cuantas semanas sin avanzar en nuestro heroico intento de trasladar al inglés las múltiples expresiones españolas que incorporan los cojones. Por otra parte, hemos vuelto a caer en un sesgo negativo en nuestas entradas que nos aleja de nuestro intento de equilibrar el contenido de este blog con observaciones más optimistas de la realidad.

Por ello, abordamos hoy el concepto descojonarse, orientándolo hacia la vertiente de la risa, pues no escasean los usos del mismo para connotar el agotamiento. Son más frecuentes, en todo caso, los que nos ocupan, en muchas ocasiones más orientados a subrayar nuestro desprecio hacia el objeto del descojone (o descojono, pues las dos formas se usan) que la propia hilaridad. Así, decimos por ejemplo "me descojoné en su cara cuando me hizo la oferta".

Retornando a la risa como concepto central de la expresión, la forma inglesa más cercana a la nuestra en forma y significado es probablemente to laugh one's ass off. Existe una variante aún más similar (to laugh one's balls off) aunque su uso es más infrecuente.

También tenemos la más clásica to piss oneself laughing, que es más cercana a nuestro "mearse de risa". Bajando un grado más en la escala de malsonancia, nuestro "troncharse de risa" puede expresarse cabalmente en inglés con la locución verbal to split one's sides laughing.

Ejemplo práctico:
  • Cuando llegó y nos contó lo que había pasado, nos descojonamos. When he arrived and told us what had happened, we laughed our asses off.
  • La primera vez que vi al Tricicle, me meé de risa. The first time I saw El Tricicle, I pissed myself laughing.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Tocar los cojones

Volvemos a nuestro intermitente y a la vez heroico intento de trasponer al inglés las múltiples expresiones castellanas que se valen de los cojones para transmitir diferentes conceptos. Hoy abordamos la locución "tocar los cojones", con el significado de enfadar, irritar o cabrear, uno de los de uso más habitual en el ambiente laboral.

En inglés encontramos numerosas formas de expresar estas idea, muchas de ellas verbos compuestos que incorporan el sufijo off. La más clásica es to piss off, que tiene también una versión remilgada, to pee off, más propia de ursulina que de avezado oficinista moderno. Conviene no olvidar que, como ya hemos glosado aquí en el pasado, también podemos usar piss off para mandar a alguien a tomar por culo.

Más colorista es to cheese off, con su extraña referencia al queso. Tambien podemos utilizar otras menos frecuentes como to tee off (recomendada especialmente para golfistas) y to tick off.

Ejemplos prácticos:
  • Lo que me toca los cojones es tener que cruzar Madrid para una reunión que seguro que va a ser una pérdida de tiempo. What really pisses me off is having to cross Madrid for a meeting that will surely be a waste of time.
  • Se pasó el viaje tocando los cojones a sus compañeros de viaje con los sonidos de su movil y sus conversaciones a voz en cuello. He spent the trip cheesing off his fellow travellers with his ringtones and his loud conversations.
  • Me toca los cojones que la gente reenvie e-mails asquerosos como ése. Las hijas de Zapatero no tienen la culpa de lo que hace su padre. It really ticks me off when people resend tasteless e-mails like that one. Zapatero's daughters are not to blame for what their father is doing.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Tiene cojones

Los extranjeros que visitan nuestro país y demuestran un mínimo interés por nuestro idioma son una minoría, especialmente entre los turistas, aunque no faltan profesionales que demuestran un desdén hacia el castellano que traiciona generalmente su desprecio hacia todo lo español. En todo caso, uno de los fenómenos lingüísticos que más llaman la atención a los foráneos cuando se aproximan al castellano práctico es nuestra profusión en la utilización de la palabra cojones.

Ello se debe, indudablemente, a su desconocimiento de los múltiples valores que la citada palabra puede adoptar en nuestro discurso (que ya hemos glosado en otro lugar), especialmente aquellos meramente enfáticos. En estos casos, el significado de la palabra es irrevelante y lo importante es el uso que hacemos de su sonoridad para llamar la atención sobre otro aspectos de nuestro mensaje.

La construcción que hoy nos ocupa se inscribe dentro de este campo y, por ello, creemos que debe transponerse al inglés de manera imaginativa. Aclaremos que nos referimos al "tiene cojones" de la frase clásica "tiene cojones la cosa" y no al que se asocia con el valor o el coraje. En este caso, se pretende llamar la atención sobre algo verdaderamente sorprendente o extraordinario, con una cierta connotación de molestia.

Por ello, creemos que la mejor manera de expresar esta idea en inglés es simplemente adoptar algunas de las formas británicas que expresan sorpresa o extrañeza, generalmente aderezadas con elevadas dosis de understatement (palabra casi intraducible que indica una expresión que parece suave pero en realidad expresa una idea más fuerte), tales como it's quite remarkable o it's quite extraordinary.

Ejemplos prácticos:
  1. Lo que tuvo cojones es que, después de todos sus retrasos, propusieran que nosotros pagaramos el nuevo desarrollo. What was truly remarkable was that, after all their delays, they proposed that we paid for the new upgrade.
  2. Tiene cojones la cosa. Me acaba de llamar para decirme que al final no van a aceptar la oferta. It's quite extraordinary. He has just called to tell me that finally they won't accept the offer.

viernes, 25 de junio de 2010

Cojones

Nuestros lectores habituales habrán observado que, hasta ahora y con la parcial excepción de "acojonante", no hemos intentado expresar en inglés ninguna de las muchas construcciones españolas que incluyen la palabra cojones. Para aquellos preocupados por esta situación, aclaremos que no es casual ni fruto del olvido.

Por el contrario, hemos preferido prepararnos adecuadamente para tamaña empresa pues no es sencillo trasponer al inglés todas esas expresiones que forman parte intrínseca de la comunicación en castellano. En las próximas semanas iremos ofreciendo algunas de ellas, haciendo notar que quizá en algunos casos debamos renunciar a encontrar construcciones que incorporen suficientemente el sentido de la expresión española. Animamos, en todo caso, a nuestros lectores a que nos hagan llegar tanto sus peticiones como sus aportaciones sobre las expresiones que vayamos glosando.

Para abrir boca y dar una idea de la naturaleza del reto, no me resisto a reproducir a continuación el legendario artículo que sobre el tema escribió hace unos Arturo Pérez Reverte, notable columnista y execrable novelista (es decir, lo contrario que su buen amigo, mi idolatrado Javier Marías).

Ahora me explico las quejas de los extranjeros por sus dificultades con nuestras acepciones. Un ejemplo de la riqueza del lenguaje castellano es el número y acepciones de una simples palabra, como puede ser la muy conocida y frecuentemente utilizada referencia a los atributos masculinos, "cojones".

Si va acompañada de un numeral, tiene significados distinto según el número utilizado. Así, uno significa caro o costoso ("valía un cojón"), dos significa valentía ("tenía dos cojones"), tres significa desprecio ("me importa tres cojones"), un número muy grande más par significa dificultad ("lograrlo me costo mil pares de cojones").

El verbo cambia el significado. Tener indica valentía ("aquella persona tiene cojones"), aunque con signos exclamativos puede significar sorpresa ("¡ tiene cojones !"); poner expresa un reto, especialmente si se ponen en algunos lugares ("puso los cojones encima de la mesa"). También se los utiliza para apostar ("me corto los cojones") o para amenazar ("te corto los cojones").

El tiempo del verbo utilizado cambia el significado de la frase. Así, el presente indica molestia o hastío ("me toca los cojones"), el reflexivo significa vagancia ("se tocaba los cojones"), pero el imperativo significa sorpresa ("¡ tócate los cojones !"). Los prefijos y sufijos modulan su significado: a- expresa miedo ("acojonado"), des- significa cansancio o risa ("descojonado"), -udo indica perfección ("cojonudo"), y -azo se refiere a la indolencia o abulia ("cojonazos").

Las preposiciones matizan la expresión. De significa éxito ("me salió de cojones") o cantidad ("hacía un frío de cojones"), por expresa voluntariedad ("lo haré por cojones"), hasta" expresa límite de aguante ("estoy hasta los cojones"), con indica valor ("era un hombre con cojones") y sin, cobardía ("era un hombre sin cojones").

Es distinto el color, la forma, la simple tersura o el tamaño. El color violeta expresa frío ("se me quedaron los cojones morados"), la forma, cansancio ("tenía los cojones cuadrados"), pero el desgaste implica experiencia ("tenía los cojones pelados de tanto repetirlo").

Es importante el tamaño y la posición ("tiene dos cojones grandes y bien plantados"); sin embargo hay un tamaño máximo ("tiene los cojones como los del caballo de Espartero") que no puede superarse, porque entonces indica torpeza o vagancia ("le cuelgan", "se los pisa", "se sienta sobre ellos", e incluso "necesita una carretilla para llevarlos").

La interjección "¡ cojones !" significa sorpresa, y cuando uno se halla perplejo los solicita ("manda cojones"). En ese lugar reside la voluntad y de allí surgen las órdenes ("me sale de los cojones").

En resumen, será difícil encontrar una palabra, en castellano o en otros idiomas, con mayor número de acepciones.