Es indudable que la mayoría de las reuniones en la oficina moderna constituyen una pérdida de tiempo lamentable. Su efectividad, y el clima laboral en general, mejorarían de forma exponencial si los participantes indicaran inicialmente su disposición a alcanzar algún avance o conclusión en las mismas.
Dado lo comprometido de tal declaración, potencialmente hostil, se trataría de adoptar el universal código de colores (rojo, amarillo y verde) que se utiliza al parecer en las “fiestas semáforo” para indicar el estado de los participantes y su disponibilidad para los lances amorosos o abiertamente sexuales que constituyen el sustrato de las mismas.
Así, podríamos presentarnos a las reuniones con una corbata verde si acudimos a las mismas con la intención de alcanzar un acuerdo que resuelva o cierre algún tema. Vestiremos corbata amarilla si asistimos a la reunión a la expectativa, instalados en el españolísimo “a ver qué pasa”. Finalmente, llevaremos, al más puro estilo de los altos ejecutivos del Banco Santander, corbata roja cuando en nuestro ánimo no esté alcanzar ningún avance sino más bien bloquear los mismos o incluso abiertamente tocar los cojones. Nos atrevemos a apuntar que algunos personajes, conspicuos en la mayoría de nuestras empresas, sólo necesitarán una corbata en su vestuario.Dado lo comprometido de tal declaración, potencialmente hostil, se trataría de adoptar el universal código de colores (rojo, amarillo y verde) que se utiliza al parecer en las “fiestas semáforo” para indicar el estado de los participantes y su disponibilidad para los lances amorosos o abiertamente sexuales que constituyen el sustrato de las mismas.
En todo caso, todo sería mucho más sencillo si supieramos de antemano si la gente está o no "por la labor", utílisima expresión que hoy nos proponemos tratar. El Diccionario de la Real Academia Española define esta locución coloquial como “estar dispuesto a hacer lo que se indica”, dando por supuesta la existencia de una instrucción previa. El Diccionario de Uso del Español de María Moliner, por su parte, ofrece una definición más sencilla y amplia: “estar dispuesto a hacer algo”. Resulta muy revelador de la idiosincrasia española que se haga mención en esta obra a que el uso de esta expresión es más frecuente en frases negativas.
Disponemos en inglés de una expresión (to be up for something) que expresa muy adecuadamente este concepto. El Collins Dictionary, luego de notar su carácter informal, nos ofrece para esta locución el siguiente significado: keen or willing to try something out or make a good effort (que podemos traducir como "dispuesto o deseoso de probar algo o de realizar algún esfuerzo").
Ejemplos prácticos.
- En cuanto empezó la reunión quedó claro que los de riesgos no estaban por la labor. As soon as the meeting started it was clear that the Risks people were not up for it.
- Me pidió modificar la propuesta y volvérsela a enviar al cliente pero le dije que no estaba por la labor porque era una pérdida de tiempo después de lo que nos había dicho. She asked me to amend the proposal and send it to the client again but I told her I was not up for it because it was a waste of time after what he had told us.