Nos enfrentamos a un concepto casi inefable y que entraña por ello enorme dificultad a la hora de ensayar su trasposición con rigor a otra lengua. Ciertamente la mayor parte de los españoles no estaríamos de acuerdo en cuales son las características que definen de forma distintiva al gilipollas aunque generalmente no tendríamos problemas para identificar algún ejemplar de forma presencial o incluso si lo viéramos en una fotografía.Las definiciones de los diccionarios son forzosamente limitadas y reflejan sólo parcialmente el significado de tan proteico concepto. Así, el Diccionario de la Real Academia Española, luego de remitirnos al trasnochado "gilí" y recordarnos su etimología caló, nos ofrece las ciertamente ñoñas equivalencias de "tonto" y "lelo". Algo más allá se aventura el Diccionario de Uso del Español de María Moliner que, tras enunciar los valores de "tonto" y "estúpido", apunta también que "se aplica a la persona que enfada o molesta con lo que hace o dice".
Si bien la convención en la traducción, especialmente de películas estadounidenses a nuestra lengua, ha convertido "gilipollas" en la equivalencia castellana casi biunívoca de la palabra inglesa arsehole (o asshole en su variante norteamericana), existen múltiples posibilidades de expresar este concepto. Una opción particularmente recomendable es jerk, de uso bastante generalizado a ambos lados del Atlántico. En la Gran Bretaña, el vocablo git es también bastante idiomático.
Si bien la convención en la traducción, especialmente de películas estadounidenses a nuestra lengua, ha convertido "gilipollas" en la equivalencia castellana casi biunívoca de la palabra inglesa arsehole (o asshole en su variante norteamericana), existen múltiples posibilidades de expresar este concepto. Una opción particularmente recomendable es jerk, de uso bastante generalizado a ambos lados del Atlántico. En la Gran Bretaña, el vocablo git es también bastante idiomático.
Varias expresiones de uso común utilizan referencias a los organos sexuales masculino (prick, dickhead, knob o incluso el muy neoyorquino schmuck, de origen yiddish) o femenino (twat), adquiriendo así el matiz malsonante que probablemente queremos mantener. Como siempre, aconsejamos administrar estos registros con prudencia pues, como observa certeramente Kundera en uno de sus libros, las palabras malsonantes sólo se miden realmente bien en la propia lengua.
Ejemplos prácticos:
- No me esperaba que su marido fuese tan gilipollas. I didn't expect her husband to be such a jerk.
- Su abogado resultó ser un gilipollas integral. Their lawyer turned out to be a real asshole.
- Se puso tan gilipollas que no les dejó otra opción que despedirle. He was being such a prick that they really had no choice but to fire him.
- Vete a tomar por culo, gilipollas. Fuck off, you git.