miércoles, 14 de enero de 2015

Listillo

Cualquier oficina o departamento que se precie cuenta en sus filas con, al menos, un listillo o, más frecuentemente en estos tiempos, una listilla. Se trata generalmente de personas que operan en esa zona amplia y difusa que existe entre el joven pero sobradamente preparado y el gilipollas integral (especie muy distinta, como se sabe, del gilipollas a secas).  Los conocimientos del listillo son generalmente notablemente menores que su imprudencia y su sentido de la oportunidad directamente proporcional a su sentido común (es decir, bastante escaso).

Si bien el Diccionario de la Real Academia Española no recoge el vocablo, sí lo encontramos en el Diccionario de Uso del Español que afirma que se trata de un término informal, usado generalmente de forma despectiva para referirse a la persona que presume de saber o estar enterada de todo.

Una vez más, no nos enfrentamos a un tipo humano exclusivo de las Españas y no ha de sorprendernos, por ello, que el idioma inglés nos ofrezca varias formas de referirnos al mismo con un sentido muy próximo. La más recomendable es quizá smart arse, también en su forma norteamericana smart ass, literalmente "culo listo".  El Cambridge Advanced Learner's Dictionary asocia esta construcción a "alguien que siempre intenta parecer más listo que los demás de una forma que resulta molesta" ("someone who is always trying to seem more clever than other people in a way that is annoying").

En la misma línea, podemos utilizar también smart aleck/alec que hace, al parecer, referencia a Aleck Hoag, un siniestro personaje decimonónico.  El CALD recoge también esta expresión con el valor de "alguien que intenta parecer inteligente o contestar preguntas de una manera inteligente que molesta a otras personas" ("someone who tries to appear clever or who answers questions in a clever way that annoys other people").

Más suave resulta la construcción smarty-pants, en cuya definición en el CALD ("someone who wants to appear to be clever") no aparece ya ninguna referencia a la molestia o pesadez de la conducta.  Nos encontramos ahora más cerca de lo que queremos decir en castellano con sabelotodo o sabihondo, concepto que tal vez tenga mejor acomodo en inglés en la palabra know-it-all, que en su uso habitual no incorpora de forma tan clara la malicia (o incluso maldad) del listillo.  En todo caso, las definiciones que aporta el DRAE para sabelotodo o sabihondo ("que presume de sabio sin serlo") no están muy distantes del concepto de "listillo".

Ejemplos prácticos:
  • ¡ Deja ya de hacerte el listillo ! Stop being such a smart arse !
  • Su abogado es un listillo; se pasó la reunión haciéndonos comentarios gilipollescos. Their lawyer is such a smart ass; he spent the meeting bullshitting us.
  • Es una listilla que pretende enseñarnos como tenemos que invertir la cartera. She is a smarty pants and always tries to teach us how we should invest the portfolio.
  • Su hijo es un sabihondo que conoce todos los dinosaurios del museo. Her son is a know-it-all who can name every dinosaur in the museum.

lunes, 12 de enero de 2015

Moderna Tauromaquia. Introducción

La tauromaquia, entendida como "arte de lidiar toros" como la define el Diccionario de la Real Academia Española, no ha sido históricamente exclusiva de la Península Ibérica.  En buena parte del arco mediterráneo existen vestigios que atestiguan su práctica desde la Edad de Bronce.  El origen griego del vocablo nos recuerda las escenas taurinas que encontramos en la cerámica cretense de la época minoica.  La Roma clásica también conoció de las luchas con uros en sus circos.

Fue en la Edad Media cuando la tauromaquia comenzó a adquirir en nuestro país un carácter más organizado, como entretenimiento popular pero también como actividad profesional de las personas dedicadas al traslado para su sacrificio de las reses, en muchos casos bravas.  En los siglos XVIII y XIX, los espectáculos van adoptando las características que configurarán la moderna corrida de toros, tal y como hoy se sigue practicando en nuestro país y algunos otros lugares (singularmente, México, Colombia y algunas localidades del sudeste francés).

En todo caso, la importancia de la tauromaquia en nuestra cultura es incuestionable, al margen de las consideraciones éticas que puedan merecer determinados aspectos de la misma.   Toros y toreros están omnipresentes en nuestras artes y nuestra historia, incluso reciente, con una notoriedad pública que puede resultar chocante para quienes nos visitan.

Es, por ello, inevitable que nuestro lenguaje coloquial haya incorporado multitud de expresiones de origen taurino que empleamos cotidianamente, casi sin reparar en ellas.   De hecho, hoy en día muchos de los hispanohablantes, especialmente los más jóvenes o los que proceden de países sin tradición taurina, ignoran incluso la relación que con la lidia puedan tener expresiones como "dar largas" o "rematar la faena", además de desconocer su sentido preciso.

Muchas de estas expresiones resultan, además, muy características de nuestro idioma y nuestra forma de expresarnos, hasta el punto de situarse en ocasiones en terrenos tan idiosincráticos que resultan casi imposibles de traducir a otros idiomas.

Por ello, nos disponemos a tratar, en una serie que denominaremos Moderna Tauromaquia, algunas de las expresiones de origen taurino más empleadas en la oficina moderna.   En las próximas semanas, esclarecemos su significado preciso, indagando en algunos casos en los aspectos técnicos de la tauromaquia que resulten relevantes para entender su empleo en un determinado sentido.  Finalmente, intentaremos proponer algunas construcciones de la lengua inglesa que nos puedan resultar útiles para expresar en ésta el sentido incorporado en las locuciones españolas que vayamos abordando.

viernes, 9 de enero de 2015

Darse autobombo

En los tiempos modernos, exaltar en público las propias cualidades o detallar los propios logros a la menor ocasión son actividades que no merecen el juicio crítico de otras épocas más modestas o quizá sólo más pudorosas.  Pueden ser incluso muy necesarias en entornos profesionales hostiles, en los que mantener una mínima autoestima constituye la última línea de defensa frente a la autocompasión individual o colectiva.

Sin embargo, existen auténticos profesionales de darse o hacerse autobombo, cuya actividad laboral o incluso social gira alrededor de la glosa de las propias virtudes o el relato, generalmente exagerado sin recato, de cualquier realización alcanzada en el pasado. Esta autopromoción constante suele perseguir obtener favores o gracias de la superioridad y, por ello, suele caracterizar el comportamiento laboral de medradores de toda condición.

Utilizamos para referirnos a esta actividad la muy gráfica palabra "autobombo", que el Diccionario de la Real Academia Española define de manera concisa como "elogio desmesurado y público que hace alguien de sí mismo".

Curiosamente, en este contexto el inglés utiliza también una referencia a un instrumento musical, aunque abandona la percusión por el viento. Efectivamente, si queremos trasladar este concepto al inglés recomendamos utilizar la expresión to blow one's own trumpet (literalmente, "soplar o tocar la propia trompeta") que, a pesar de que pueda parecer pintoresca, es de uso bastante extendido y origen antiguo.  El Cambridge Advanced Learner's Dictionary asigna a esta locución el valor de "relatar con orgullo los propios logros" ("to tell everyone proudly about your achievements"), que parece ciertamente más aséptico que el de la expresión castellano.

Nótese que en los Estados Unidos es más frecuente utilizar una variante de esta expresión, to blow one's own horn, que originalmente no hace referencia al cuerno como tal sino al instrumento musical con esa forma. Hoy, por extensión, se utiliza horn para referirnos a numerosos instrumentos de viento, especialmente el saxofón, y también para la bocina del coche, lo que explica la curiosa señal de nuestra fotografía.

Ejemplos prácticos:
  • Me caía bien el nuevo de sistemas cuando llegó pero en seguida me di cuenta que lo único que hacía era darse autobombo. I used to like the new IT guy when he first arrived but soon I noticed that all he did was blow his own trumpet.
  • En lugar de intentar explicar nuestra propuesta y la estructura del equipo, se pasó toda la reunión dándose autobombo. Instead of explaining our proposal and the team structure, he spent the entire meeting blowing his own horn.

miércoles, 7 de enero de 2015

Hay gente pa to

No hay quizá mejor manera de empezar un año que promete seguir lleno de crispación en muchos frentes que con el toque de tolerancia displicente que aporta la frase que abordamos hoy. En un país donde el éxito parece sonreír a personajes sectarios y broncos, quizá no esté de más reivindicar, al menos por un día, el respeto al otro como base de la convivencia.

Pocas cosas pueden, sin embargo, repugnar más al autor que el relativismo moral que puede confundirse con la tolerancia mal entendida.  Permítasele, por ello, complementar la idea anterior con una rara observación lúcida de Fernando Arrabal : "Los fanatismos que más debemos temer son aquellos que pueden confundirse con la tolerancia".

Entrando en materia, la expresión que hoy nos ocupa tiene su origen, según todas las fuentes consultadas, en una anécdota de origen taurino. Tras finalizar un festejo en Madrid, un diestro (según algunos Rafael Gómez Ortega "El Gallo", para otros Rafael Guerra "Guerrita") fue presentado a José Ortega y Gasset. Al preguntar el torero qué hacían los filósofos y contestarle uno de los presentes que se dedicaban a pensar, el coletudo le espetó: "Hay gente pa to".

Como se observará, se trata de una frase que combina una cierta sorpresa por las actividades ajenas con una tolerancia más bien desdeñosa. Con parecido sentido se usa también en castellano la frase "de todo hay en la vida del Señor" o su versión más resignada, "de todo tiene que haber en la viña del Señor".

Esta última construcción se incorporó, al parecer, a nuestra lengua a principios del siglo XVII cuando el poeta y clérigo dominico Fray Hortensio de Paravicino predicó un sermón en Sevilla con ocasión de una visita de Felipe IV a la ciudad. En el mismo, para hacer notar la certeza de que en la vida hay tanto cosas malas como buenas, observaba:

De todo tiene la viña,
Sacra y Real majestad,
De todo tiene la viña:
Uvas, pámpanos y agraz.

Para los no versados en materia vitivinícola, aclaremos con ayuda del Diccionario de la Real Academia Española que los pámpanos son los sarmientos verdes de la vid y agraz hace referencia a los rácimos de uvas verdes.

La misma idea puede expresarse en inglés con la sencilla locución it takes all sorts to make a world, que podría traducirse libremente como "tiene que haber de todo en este mundo". La expresión es de uso muy frecuente en inglés y por ello puede utilizarse su versión abreviada it takes all sorts, omitiendo por evidente la segunda parte de la construcción.

El Cambridge Advanced Learners' Dictionary nos indica, en efecto, que la expresión se emplea para "enfatizar que la gente tiene diferentes personalidades, opiniones y habilidades, lo que debe ser aceptado" ("said to emphasize that people have different characters, opinions, and abilities, and that you should accept this").

Dada la dificultad que los españoles tenemos para diferenciar en nuestra pronunciación sort y short, podemos asegurar el tiro diciendo it takes all kinds (to make a world), perfectamente correcta y que encontramos incluso con más frecuencia en los Estados Unidos.  En todo caso, para el que no se resigne a renunciar a pronunciar correctamente short, nunca viene mal un poco de ejercicio.

Nos encontramos con el hecho curioso de que la expresión inglesa tiene, al parecer, su origen en la lengua castellana. Efectivamente, la construcción se incorpora al inglés a partir de la traducción que de la segunda parte del Quijote hizo Thomas Shelton en 1620, concretamente de este pasaje lleno de sabiduría que encontramos en el capítulo VI:
No todos los caballeros pueden ser cortesanos, ni todos los cortesanos pueden ni deben ser caballeros andantes: de todos ha de haber en el mundo, y aunque todos seamos caballeros, va mucha diferencia de los unos a los otros.
Que Shelton convierte en: 
All knights cannot be courtiers, nor can all courtiers be knights-errant, nor need they be. There must be all sorts in the world; and though we may be all knights, there is a great difference between one and another.
Es preciso apuntar que, al igual que ocurre en castellano, la expresión, especialmente en su forma abreviada, incorpora cierta desaprobación o desagrado a la sorpresa que suscitan las conductas a las que se refiere.  Si queremos emplear una expresión más aséptica podemos recurrir a la construcción each to their own (que también encontramos en sus formas each to his own y to each his/their own), más próxima a nuestro "para gustos, los colores".

Nos referiremos, finalmente, a una curiosa expresión británica que también puede resultar útil en este contexto aún cuando su uso ofrece algunas complicaciones como se verá.  Se trata de la construcción there's nowt as/so queer as folk, originaria del norte de Inglaterra y sobre la que el CALD nos indica que se emplea para indicar que la gente se comporta en ocasiones de manera muy extraña ("said to emphasize that people sometimes behave in a very strange way") como puede deducirse de su sentido literal ("no hay nada más raro que la gente").

Conviene notar que la palabra nowt,  equivalente a las más habituales nothing o nought, es empleada casi únicamente en el norte de Inglaterra, por lo que puede resultar extraña o ridícula en otras latitudes. Además, la palabra queer, junto con sus valores tradicionales como "raro", "extraño" o "excéntrico", se ha venido empleando también para referirse a los varones homosexuales con cierto tinte despectivo por lo que la expresión apuntada debe administrarse con prudencia.

Ejemplos prácticos:
  • Mis vecinos se pasan el invierno con las ventanas abiertas de par en par. Hay gente pa to. My neighbours keep their windows wide open during the winter. It takes all sorts.
  • No puedo entender como alguien ve esos programas sobre el cambio climático pero está visto que para gustos, los colores.  I can't believe that anyone actually watches those programmes on climate change, but each to their own, I guess.
  • Después de tres años de pedirlo todas las semanas, cuando le ofrecieron trasladarse a Madrid, lo rechazó.   Hay gente pa to.   After three years of demanding it every single week, when they finally offered him to move to Madrid, he rejected the proposal.  There's nowt as queer as folk.

lunes, 5 de enero de 2015

working language vuelve con el año nuevo


"Año nuevo, vida nueva" es aforismo antiguo.  El siempre interesante Refranero Multilingüe del Centro Virtual Cervantes afirma que recurrimos a esta expresión al comenzar el año para manifestar el propósito de cambiar de costumbres o de otras cosas, indicando también que tal intención no es siempre mantenida.

Lo cierto es que, tras muchos meses de silencio, nos proponemos retomar la tarea iniciada hace ya casi cinco años y que no es otra que aportar las expresiones que consideremos más adecuadas para trasladar al inglés la misma idea o connotación que incorporan algunas de las principales frases de uso habitual en el ámbito laboral.  No es otra intención la que se esconde detrás de la fórmula "inglés práctico para la oficina moderna" con la que definimos nuestro blog.

Nos seguiremos centrando, lógicamente, en aquellas construcciones que ofrezcan mayor interés por parecer más propias de nuestra lengua y resultar, por lo tanto, más difíciles de expresar en otro idioma de manera efectiva.  Aunque, como señalábamos hace tiempo en nuestra introducción, nuestro objetivo nos obliga en ocasiones a elucidar el contenido preciso de la expresión española en cuestión, nuestra intención sigue siendo eminentemente práctica.   Se trata, en definitiva, de contribuir a ampliar las capacidades lingüísticas de nuestros lectores, incorporando a su repertorio nuevas expresiones de uso frecuente en el desempeño profesional.  Por ello, y para orientar en su uso adecuado, proporcionamos siempre ejemplos ambientados en el contexto laboral.

Tras este mínimo recordatorio, parece apropiado que dibujemos un mínimo plan para las próximas semanas pues, de otro modo, se multiplicarán las posibilidades de que este nuevo arranque sea efímero.  Nos proponemos, por una parte, volver a publicar, mínimamente corregidas y aumentadas, las entradas que forman parte de la dilatada serie que, a lo largo de los años, hemos dedicado a las expresiones de origen taurino, de las que nos sentimos singularmente satisfechos.

La expresión "hay gente pa to" ha conocido fortuna entre los habituales comentaristas de esta página, con los que esperamos seguir contando en adelante.  En parte por ello, vamos a ir publicando también una serie de entradas dedicadas a los variopintos especímenes de la raza humana que pululan por nuestras empresas, ensayando una sociología parcial de tan enrarecido ecosistema.  Algunas de estas entradas serán ampliaciones de las que en el pasado ya hemos dedicado a estos tipos humanos tan frecuentes como difíciles de soportar (listillos, lameculos, iluminados, etc.).  Ensayaremos también el estudio de algunos que aún no han merecido nuestra atención.

A pesar de haber ya publicado más de trescientas entradas, sigue siendo amplio el número de expresiones que aún no hemos abordado con la necesaria profundidad.  Intentaremos seguir ampliando nuestros horizontes pero pedimos disculpas anticipadas a nuestros seguidores habituales si, en estas primeras semanas del año, se encuentran sobre todo con versiones nuevas de entradas que ya conocen.  Si echan de menos material nuevo, podemos asegurarles que como dijo aquel "estamos trabajando en ello".

En todo caso, y como siempre, todos los comentarios son bienvenidos.  En el pasado, las aportaciones de nuestros amables lectores han hecho muy grato para el autor el tiempo dedicado a escribir y corregir estas páginas, además de contribuir de forma decisiva a mejorarlas.  Sólo nos queda expresar nuestra gratitud y hacer votos para que, en las próximas semanas, estas páginas vuelvan a incorporar también el intercambio de opiniones que aún puede verse en muchas de las entradas ya publicadas.

viernes, 7 de marzo de 2014

Más se perdió en Cuba



Después de volver, por un día, a los terrenos taurinos para analizar la pintoresca construcción "en peores plazas hemos toreao", revisitamos hoy una construcción muy similar en su uso y estructura.  Como veremos, la relativización de las desgracias y la resignación ante los contratiempos encuentran en nuestra lengua variadas referencias para expresarse.

La fase final de la llamada Guerra de Cuba comenzó en 1898 con la explosión que destruyó el acorazado norteamericano Maine en el puerto de La Habana, perdiendo la vida 250 de sus tripulantes. Esta matanza, en la que la participación española es al menos improbable, desató una fuerte reacción en la opinión pública americana, azuzada por los periódicos del magnate Hearst. La subsiguiente y desigual confrontación con el gigante norteamericano duró apenas cuatro meses y terminó con la pérdida de las últimas colonias españolas, Cuba, Filipinas, Guam y Puerto Rico.

La sensación de derrota y el final definitivo del Imperio Español, en el que en tiempos de Felipe II nunca se ponía el sol, provocaron una enorme crisis en la conciencia nacional, reflejada especialmente por la Generación del 98 y el Regeneracionismo.

También surgió en aquel momento histórico la expresión que hoy nos ocupa. La referencia a las pérdidas de la guerra contra los Estados Unidos relativizan cualquier otro evento negativo que nos pueda acontecer. Cualquier mal parece menor comparado con la pérdida de las últimas colonias, el final definitivo de siglos de esplendor patrio.

No hay, en realidad, pesimismo en la frase sino, más bien, un sentido de aceptación práctica de la realidad basada en una cierta distancia de las cosas, alcanzada por elevación. Este tono, que puede bordear incluso lo chulesco, se hace más evidente cuando se termina la frase con lo que puede ser su segunda parte, "y volvieron cantando".

Podría pensarse que, por su origen histórico, esta frase refleja una idea intrínsecamente hispánica pero existe en inglés una expresión de sentido casi idéntico: worse things happen at sea (literalmente, "cosas peores pasan en el mar").  La expresión se emplea en inglés para indicar a alguien que no se preocupe por algún problema o situación, restándole importancia.

 Efectivamente esta construcción es una de las múltiples expresiones británicas originadas en el mundo de la navegación, reflejo de su secular tradición marítima, tanto militar como mercantil y aún pirata, si las dos últimas no son, en realidad, la misma cosa.  El punto de referencia para la comporación consoladora o resignada lo constituyen aquí los muchos contratiempos y peligros de la vida en alta mar, ante los que palidece cualquier contratiempo que podamos tener en tierra firme.

En todo caso, resulta llamativo, dada la amplia historia imperial británica, llena de grandes victorias pero también notables reveses e ignominiosas derrotas, que la expresión no tenga que ver con pérdida territorial alguna, algo así como "más se perdió en América" o "más se perdió en la India".  Pero parece que algunos pueblos prefieren enfatizar el lustre de sus logros en lugar de autocompadecerse por sus desdichas.  Otros no.

Ejemplo práctico:
  • Perder el contrato ha sido un palo pero más se perdió en Cuba. Losing the contract was a blow but worse things happen at sea.
  • No te preocupes por haber suspendido el examen.  Más se perdió en Cuba.  Don't worry about failing the test.  Worse things happen at sea, you know.

miércoles, 5 de marzo de 2014

En peores plazas hemos toreao

SUELTA DE VAQUILLAS EN UNA PLAZA DE TOROS PORTATIL DE HERNANI. (Foto 5/10)

La resignación, entendida como la conformidad y la paciencia casi ilimitada ante la adversidad, es actitud que adorna a muchas personas de éxito en la oficina moderna.  Y no nos referimos, lógicamente, al llamado éxito profesional, ese etéreo y fugaz concepto tras el que se afanan muchos incautos, cegados por una combinación letal de ambición e insensatez.  Nos referimos, más bien, al éxito que supone acometer el desempeño laboral cotidiano sin comprometer la propia integridad, entendida en su sentido más amplio y, a la vez, más íntimo.

Esa sufrida aceptación cotidiana de la adversidad laboral se cimenta sobre dos raras habilidades que, si bien resultan ciertamente complementarias, conviene diferenciar para su mejor comprensión.

Nos referimos, por una parte, a lo que, con cierta pedantería que bordea el tecnicismo, se ha dado en llamar "gestión de las expectativas".   El moderno ejercicio profesional está lleno de situaciones caracterizadas por la incertidumbre, con la consiguiente inquietud para las personas implicadas.   En estos casos, se trata de abandonar, casi desde el momento inicial, toda esperanza de resultados positivos, especialmente en aquellos asuntos que no dependan de forma directa de nuestro esfuerzo o habilidad y en los que, inevitablemente, el arbitrio y aún el azar se erigen en elementos decisivos.  De esta manera, la decepción ante un resultado adverso (la perdida de un contrato, la subida salarial aplazada por enésima vez, el rechazo de nuestra propuesta, etc.) quedará mitigada por una indiferencia que, si en un principio pudiera ser fingida, terminará por convertirse, con un poco de entrenamiento, en una actitud vital.

Distinta es la actitud de quien resta importancia a la adversidad que afronta, poniéndola en relación con otras realidades aún peores.  En ocasiones, este ejercicio de relativización (término que, quizá como signo de los tiempos que vivimos, el Diccionario de la Real Academia Española incorporará por primera vez en su vigésima tercera edición) pivota sobre la situación de otras personas, que juzgamos, o quizá adivinamos, peor que la nuestra.  Así, nos comparamos con otros compañeros, departamentos, empresas o incluso países que consideramos que abordan situaciones menos deseables que la nuestra.  El refranero castellano observa, con acierto, que el que no se consuela es porque no quiere.

Una variante de esta estrategia es la que utiliza como término de comparación y consuelo, no la situación de otros, sino circunstancias similares en las que nos hemos visto envueltos nosotros mismos en el pasado.  Nuestra situación presente parece menos grave y, consiguientemente, más aceptable y llevadera si la ponemos en relación con otras que nos resultaron particularmente desagradables o cuyo recuerdo nos sigue desazonando.  Recurrimos en estos casos a la castiza expresión "en peores plazas hemos toreao", pronunciada casi siempre con esa forma incorrecta del participio que subraya su carácter popular, para "quitar hierro" a la penosa circunstancia en que nos encontramos.

La expresión es, obviamente, de origen taurino y hace referencia a la categoría del coso taurino donde se sustancia la lidia.  Si se nos permite ponernos técnicos, indiquemos que en España las plazas de toros se dividen en tres categorías, según el vigente Reglamento de Espectáculos Taurinos.  Tenemos, en primer lugar, las plazas de toros permanentes, recintos específica o preferentemente construidos para la celebración de espectáculos taurinos.  Existen también plazas no permanentes, edificios o recintos que, no teniendo como fin principal la celebración de espectáculos taurinos, son habilitados y autorizados para ellos de forma singular o temporal.  Finalmente, las más pintorescas son, sin duda, las plazas de toros portátiles, como la de nuestra ilustración.  Se trata de cosos construidos con elementos desmontables y trasladables que, generalmente, se instalan de manera temporal en los pueblos durante sus fiestas patronales y cobijan toda suerte de festejos taurinos.

Entre las plazas permanentes existe también una jerarquía que distingue entre plazas "de primera" (las de capitales de provincia donde se celebren al menos diez corridas de toro al año), "de segunda" (el resto de capitales de provincia y algunas otras localidades de gran tradición taurina como El Puerto de Santa María) y "de tercera" (todas las demás).  La categoría de la plaza determina el peso mínimo de los toros y un número mínimo de sobreros y caballos, además de afectar al precio de las entradas, los seguros y los profesionales que deben estar presentes durante la corrida.

Compensemos esta larga digresión indicando que, para los reacios a emplear expresiones con connotaciones taurinas, existe también una variante muy similar de resonancias militares.  Se trata de la construcción "en peores garitas hemos hecho guardia" que emplea la misma estructura pero que opta por evocar los exiguos habitáculos desde donde los soldados cumplen sus tareas de vigilancia.  La connotación es, en todo caso, la misma: hemos estado en situaciones peores que la actual por lo que no tiene sentido quejarnos o compadecernos de nuestras circunstancias.

Aunque las dos expresiones referidas son ciertamente idiomáticas, podemos recurrir en inglés a una construcción sencilla con un sentido muy similar.  Se trata de "I've seen worse" que podría traducirse literalmente como "he visto cosas peores".

Ejemplos prácticos:
  • Cuando hace malo, es bastante desagradable cruzar la calle para llegar al parking pero en peores plazas hemos toreao.  In bad weather, crossing the street to get to the car park is rather unpleasant but I have been worse.
  • Nuestras nuevas oficinas están en el quinto coño pero en peores garitas hemos hecho guardia.  Aquí al menos tenemos más luz y un montón de salas de reuniones.  Our new premises are in the back of beyond but we've seen worse.  Here at least we've got much more light and plenty of meeting rooms.
  • Se mosqueó bastante con el hotel en que nos quedamos en Lima pero la verdad es que en peores plazas hemos toreao.  He was really upset about the hotel we stayed at in Lima but the truth is I've seen much worse.