lunes, 20 de mayo de 2013

Ponerse las pilas +

Si hace algún tiempo tratábamos la multitud de expresiones que utilizan el verbo "poner" para expresar crítica o reprensión a alguna persona, hoy dedicaremos nuestra atención a otra que emplea el mismo verbo con muy distinto sentido.

Efectivamente, empleamos la expresión "ponerse las pilas" para indicar, según el Diccionario de la Real Academia Española, que nos disponemos a "emprender algo con energía y resolución". Es esta actitud la que caracteriza el concepto, subyaciendo generalmente la connotación implícita de que anteriormente la energía y la resolución estaban ausentes de nuestra conducta.

Se trata, por ello, de modificar nuestra actitud ante una tarea, generalmente una vez alcanzado el punto en el que nuestra displicencia ha puesto en cuestión que la misma vaya a ser completada íntegramente o a tiempo. No sorprenderá por ello que con frecuencia se emplee de forma exhortativa, conminando a otros a salir de su complaciente inacción y afrontar sus obligaciones o compromisos.

En el lenguaje de la moderna oficina, tan propenso a deslizarse hacia terrenos más contundentes cuando no malsonantes, es común que yambién escuchemos en ese contexto la expresión "mover el culo", con frecuencia incorporando del adjetivo "puto" para subrayar el carácter del mensaje.

La misma idea puede expresarse en inglés de varias formas. En primer lugar, tenemos la expresión to get cracking, muy coloquial y útil en contextos informales, aunque más frecuente en los Estados Unidos. También podemos emplear para meter prisa la locución verbal to get a move on, con parecido significado. 

Algo más sofisticada, y apropiada por tanto para contextos profesionales menos relajados, es to get one's act together.  Aquí la consideración de que, hasta el momento, había faltado determinación y, sobre todo, organización, es más explícita.  En este contexto, puede resultar útil para referirse a la desorganización la locución verbal to be all over the place.

En registros más toscos y cercanos a nuestro "mover el culo" encontramos to move one's ass/arse, su equivalente literal, que también podemos encontrar con to shift.   Un paso más allá, el inglés británico nos ofrece to get/pull your finger out, definida en el Cambridge Advanced Learner's Dictionary como "to start working hard, especially after a period of low activity" ("empezar a trabajar con determinación, especialmente después de un período de baja actividad").

Ambas son perfectamente correctas y pueden emplearse en ambientes informales con cierta alegría pero no olvidemos, para medir su uso, que aunque el origen de la segunda expresión no es del todo claro, se sobrentiende que el dedo se saca efectivamente del culo, como ya habrá sospechado más de un lector.

Ejemplos prácticos:
  • La presentación a Paco y Lorenzo es a las tres así que ponte las pilas. The presentation to Frank and Larry is at 3 so you'll need to get cracking.
  • Ponte las pilas que vamos a llegar tarde. Get a move on or we'll be late.
  • Después del primer partido quedó claro que si no se ponían las pilas se iban a casa en la primera ronda. After the first game, it was clear that unless they got their act together they would be on their way home after the first round.
  • Cuando vi sus cifras de ventas del primer trimestre, le llamé al despacho y le dije que se pusieran la pilas. When I saw his first quarter sales, I called him to my office and told him to move his ass.
  • Ponte las pilas o te van a poner en la calle. Get your finger out or you are gonna get sacked.

viernes, 17 de mayo de 2013

Puentear

Mayo es un mes particularmente propicio para los puentes, en especial para quienes tenemos la desgracia de vivir en Madrid, peculiar urbe capaz de disparates como tolerar la grotesca presencia de Ana Botella en la alcaldía o reincidir en sus pretensiones olímpicas, con la que está cayendo.  Los muchos días festivos que nos regala el llamado "mes de las flores" son una pequeña compensación a tamaños despropósitos y a las muchas incomodidades de la capitalidad.

Sin embargo, no nos referimos hoy a la noble actividad de "hacer puente", a la que ya dedicamos nuestra atención en otro momento, pues los puentes también están presentes en la oficina moderna en un contexto bien distinto, que nos proponemos explorar en lo que sigue.

Efectivamente, cuando empleamos el verbo "puentear" en el contexto laboral, también apuntamos a que se construye un puente pero, en este caso, no entre dos fechas festivas, prolongando el asueto, sino por encima de una persona que resulta molesta o inútil para nuestras pretensiones, singularmente cuando la misma es nuestro superior jerárquico.

El Diccionario de la Real Academia Española, recoge esta acepción tan propia de la oficina moderna en los siguientes términos: "Recurrir a una instancia superior saltándose el orden jerárquico".  Más prolija y precisa resulta, por su parte, la definición que nos ofrece el Diccionario de Uso del Español de María Moliner: "En una organización o jerarquía, saltarse a la persona competente para tratar un asunto y dirigirse a su superior inmediato".

Nada se dice, sin embargo, en esas definiciones de los motivos que impulsan el comportamiento de la persona que planea o ejecuta la acción de "puentear".  Podemos decir, como apuntábamos más arriba, que existen dos razones diferenciadas que pueden animar esta conducta.  Por un lado, podemos intentar evitar con ellas que un superior jerárquico se oponga a nuestros planes y pretensiones, por entrar en conflicto con sus intereses que, con justicia o no, consideramos espurios.  Más frecuente es que, con nuestro "puenteo", pretendamos eliminar el riesgo de que la inacción, por desidia o incompetencia, del superior en cuestión termine por frustrar nuestros afanes, dando al traste en ocasiones con esfuerzos ímprobos y áun heroicos.

Quizá por ello, la acción de "puentear" no merece generalmente un reproche social excesivo en nuestras oficinas.  Se entiende, más bien, como una táctica no muy edificante pero justificada en muchas ocasiones ante la tendencia de muchos supuestos responsables a escudarse en las múltiples conductas evasivas que han dado origen a un amplio campo semántico en nuestra lengua ("dar largas", "ponerse de perfil" o "darse mus", por mencionar sólo unas pocas).  Podría decirse que, en estos casos, el fin podría justificar los medios, aún cuando la acción de "puentear" no pueda considerarse generalmente como noble o ejemplar.

En inglés, podemos recurrir al sencillo verbo to bypass, cuyo significado principal es similar a nuestro "circunvalar" y que, por ello, se emplea también para referirse a esas vías que hoy rodean nuestras ciudades y pueblos, evitando su travesía.  Comparte con nuestro "puentear" también un sentido más técnico, relacionado con la conexión que permite establecer la continuidad de un sistema eléctrico interrumpido.  Aunque su uso figurado no es tan común como en nuestra lengua, puede resultarnos útil en este contexto como ilustramos más abajo.

Más idiomático resulta emplear la locución to go over someone's head, literalmente "pasar por encima de la cabeza de alguien".    El Cambridge Advanced Learner's Dictionary define esta expresión como "to speak to or ask permission from someone who has more authority than the person who you would normally go to in that situation" ("hablar o pedir permiso a alguien que tiene más autoridad que la persona a la que normalmente recurriríamos en esa situación").

Ejemplos prácticos:
  • Varios miembros del equipo han intentado puentearme, hablando con mi jefe directo y pidiéndole consejo.  Several team members have attempted to bypass me, talking to my direct boss and seeking his advice.
  • No pierdas tiempo.  Si quieres que de verdad se ponga las pilas, tienes que puentearle desde el principio y hablar directamente con su jefe.  Don't waste your time.  If you really want him to pull his finger out, you need to bypass him from the start and talk directly to his boss.
  • Según ellos, Obama intenta puentear a la Cámara, dirigiéndose directamente a los ciudadanos para que presionen a sus representantes para aprobar las reformas.  According to them, Obama is trying to bypass the House, addressing the voters directly so that they would put pressure on their representatives to pass the reforms.
  • Miguel se negaba a aprobar el gasto así que le puentée y hablé con la jefa.  Mike was refusing to approve the expenditure  so I went over his head and spoke to the boss.

lunes, 29 de abril de 2013

Tres años de working language


Sí, parece mentira pero el autor empezó a escribir estas páginas el 29 de abril de 2010, con aspiraciones bien modestas.  Un día para celebrar y mirar atrás con cierto orgullo y agradecer a nuestros comentaristas sus aportaciones, correciones e ideas.  Un día también para la reflexión, cercanos ya a otra frontera impensable, la de las trescientas entradas.  Whither now ?

miércoles, 24 de abril de 2013

Hacerse trampas al solitario


Parece apropiado que rompamos nuestro prolongadísimo silencio reciente con una nueva entrada dedicada a una de las actividades que caracteriza, como pocas, el devenir cotidiano en la oficina moderna.  Nos referimos a la práctica que solemos denominar "hacerse trampas al solitario", en referencia a esos pasatiempos de naipes que han conocido en el mundo digital un renacimiento notable y quizá sorprendente, dada su sencillez.

Cuando empleamos esta expresión en el entorno laboral queremos indicar que alguien está engañándose a sí mismo, presentando o abordando las cuestiones de una manera errónea para evitar sus aspectos más conflictivos o peliagudos.  Es frecuente, por ejemplo, que se intenten obviar o, peor aún, se den por resueltos de esta manera problemas singularmente amenazantes para nuestra propia supervivencia o la de la organización.

La expresión suele emplearse de una forma genérica y colectiva, próxima en ocasiones al plural mayestático, como en la construcción "creo que nos estamos haciendo trampas al solitario".  Sin embargo, esta formulación amable no debe ocultar que casi siempre constituye una llamada de atención a nuestros interlocutores para que afronten la situación en toda su crudeza y asuman sus responsabilidades para resolver la misma.

Dado su sentido, parece apropiado que recurramos a la sencilla locución to fool oneself (literalmente, "engañarse a uno mismo") para trasladarla al inglés.  Conviene, en todo caso, no confundir esta expresión con la similar to make a fool of oneself que podemos emplear como equivalente de nuestro "hacer el ridículo".

Ejemplos prácticos:
  • Llegó el momento de dejar de hacernos trampas al solitario y planificar qué vamos a hacer cuando se nos agote el presupuesto de markéting.  It's time to stop fooling ourselves and start planning what to do when the marketing budget runs out.
  • No nos hagamos trampas al solitario.  Las desviaciones de gasto son consecuencia de decisiones que hemos tomado nosotros en este comité.  Let's not fool ourselves.  The cost overruns are the consequence of decisions that were taking by us in this committee.

viernes, 19 de abril de 2013

Dar la cara +

Asumir la propia responsabilidad no es una de las cualidades que adornan al celtíbero medio, mucho menos a los especímenes que la selección natural, o quizá sólo el azar, han situado en puestos de responsabilidad en nuestras sufridas oficinas. Especialmente en momentos de dificultades o cuando arrecian las crisis de diferente naturaleza que últimamente encadenamos, se trata más bien de escurrir el bulto y capear el temporal como mejor se pueda, a la espera de tiempos más propicios para el lucimiento personal.

A pesar de ello, el Diccionario de la Real Academia sigue incluyendo en sus páginas la definición de la desusada acción de "dar la cara", a la que asigna el valor de "responder de los propios actos y afrontar las consecuencias".  Se yuxtaponen así, con precisión, los dos elementos de la conducta: la asunción de nuestra responsabilidad por los actos realizados y la voluntad de hacer frente a las posibles consecuencias negativas que los mismos nos puedan acarrear.

La impunidad y el disimulo han desterrado esta encomiable práctica de nuestras empresas y, más genéricamente, de nuestra sociedad.  Así nos luce el pelo en todos los ambitos, singularmente en los relacionados con la política. La llamada ciudadanía es representada por sujetos anónimos, escondidos en listas cerradas, que no tienen que dar cuenta a sus electores de sus votos entregados a la disciplina de los intereses de los partidos, generalmente espurios cuando no abiertamente delictivos.  Reuniones secretas y pantallas de plasma se han incorporado, en los últimos tiempos, al repertorio de quienes pretenden a toda costa evitar "dar la cara", manteniéndose, eso sí, en el machito.

En todo caso, si queremos expresar esta idea en inglés, la locución más recomendable es to face the music, que incluye también curiosamente una referencia a la cara.  El Cambridge Advanced Learner's Dictionary lo define como "to accept criticism or punishment for something you have done" ("aceptar ser criticado o castigado por algo que se ha hecho").  La imagen es bastante descriptiva pero el origen de la expresión dista de estar claro, aunque sí sabemos que sus primeras apariciones fueron en los Estados Unidos.

Irving Berlin jugó con el concepto en el título de su famosa canción Let's face the music and dance, compuesta en 1936 para la película Follow the Fleet, donde es interpretada por Fred Astaire, introduciendo uno de sus clásicos números con Ginger Rogers.  Hay notables versiones posteriores desde Frank Sinatra hasta una reciente, en clave de bossa nova, de Diana Krall.  La mejor, sin duda, es la de Nat King Cole que podéis escuchar en este vídeo, acompañada de imágenes de baile de varias películas clásicas del género:


Ejemplos prácticos:
  • Cometió muchos errores gestionando el proyecto pero tuvo mérito que convocara la reunión y diera la cara.  He made countless mistakes running the project but it is to his credit that he called the meeting and faced the music.
  • Él sabía mejor que nadie cómo había jodido el equipo con sus decisiones así que nadie esperaba que se quedara y diera la cara.  He knew better than anyone how he had screwed up the team with his decisions so none expected him to stay and face the music.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Meterse en la boca del lobo +

Con demasiada frecuencia, nuestras andanzas en la oficina moderna nos conducen a introducirnos, de forma inopinada, en la mismísima "boca del lobo", caracterizada por su oscuridad y su peligro. Por mucho que intentemos evitar los riesgos y nos conduzcamos de la forma más cautelosa, el peligro siempre acecha. Llamadas telefónicas de apariencia inocente o reuniones con convocatorias amables pueden tornarse en campos de minas o abrir bajos nuestros pies simas de profundidad insondable.

El Diccionario de la Real Academia Española, luego de recordarnos la proverbial oscuridad de la boca del lobo, define la expresión que hoy nos ocupa como "exponerse sin necesidad a un peligro cierto". De forma más alineada con la moderna realidad profesional, el Diccionario de Uso del Español nos ofrece la siguiente definición: "exponerse a un peligro yendo imprudentemente al sitio donde existe o buscando la situación en que lo hay".

Efectivamente, en su uso común es más lo imprudente que lo innecesario de la conducta lo que define su naturaleza. Nos acercamos al peligro de forma descuidada, sin adoptar las necesarias cautelas que deben informar siempre el comportamiento de cualquier empleado preocupado por su supervivencia profesional. A transitar siempre por calles bien iluminadas, no aceptar regalos de extraños y no subirse al coche de desconocidos debería añadirse en nuestras escuelas la recomendación de no asistir a ninguna reunión sin saber quienes son los asistentes y de que se va a tratar.

El inglés utiliza también una referencia zoológica para expresar esta situación, aunque, en este caso, incorporando al león en sustitución del lobo. Efectivamente, en inglés decimos to walk o to step into the lions' den, que podemos traducir al castellano como "meterse en la jaula de los leones".  El Cambridge Advanced Learner's Dictionary define lion's den como "un lugar o situación peligroso o amenazador" ("a dangerous or threatening place or situation").

El origen de la expresión inglesa se encuentra en el Antiguo Testamento. El profeta Daniel, a quien ya encontramos en otro lugar de estas páginas, fue arrojado a la jaula de los leones en la Corte de Babilonia pero su fidelidad al Dios judío hizo que éste le protegiera y saliera de ella sano y salvo, como describe el cuadro de Briton Rivière que hoy presentamos.

Ejemplos prácticos.
  • Después de la movida con el presupuesto modificado, no le quedó otra que meterse en la boca del lobo y aclarar sus números de una vez por todas. After all the fuss about the ammended budget, he had no choice but to walk into the lion's den and clarify his figures once and for all.
  • Al aceptar presentar nuestra postura en el comité de riesgos se metió en la boca del lobo. By agreeing to present our position in the risk committee she had stepped into the lion's den.

lunes, 11 de marzo de 2013

Tener la sartén por el mango +

Continuando la temática que abordábamos en nuestra última entrada, es evidente que la razón última de que alguien se vea obligado a pasar por el aro es que son otros los que "tienen la sartén por el mango".

El Diccionario de la Real Academia Española define esta locución de manera escueta pero precisa como "ser dueño de la situación, poder decidir o mandar". Con mayor profusión y ciertas licencias gramaticales, el Diccionario de Uso del Español de María Moliner la hace equivalente a "estar en situación de poder ser el que decida en cualquier asunto o tener sujetos a otros por cualquier circunstancia para que hagan lo que él quiere", apuntando como sinónimos los términos "dominar" y "mandar".

Sin caer en las tentaciones y los excesos del materialismo dialéctico, es cierto que desde que el mundo es mundo existe siempre una minoría que impone su criterio a los demás, amparados en un poder que puede haberse alcanzado por diversos métodos, no siempre legítimos o ejemplares.

La oficina moderna no es evidentemente ajena a esta situación. Conviene notar que, pese a lo que pudiera pensarse, la superioridad jerárquica no acostumbra a ser la peor de las fuentes de poder sobre otros, especialmente dado que en estos casos éste suele generalmente ejercerse con una cierta mesura.

Disponemos en inglés de una expresión que pueden servirnos para trasladar esta idea. Se trata de to have o to get the upper hand, que nos remite a la imagen de dos manos entrelazadas, donde el que tiene la mano arriba domina los movimientos del otro.  Esta construcción es de aparición relativamente reciente en la lengua inglesa y su origen dista de estar claro.

El Cambridge Advanced Learner's Dictionary nos indica, en todo caso, que "si tienes la sarten por el mango, tienes más poder que los demás y por ello el control" ("if you have the upper hand, you have more power than anyone else and so have control").

Ejemplos prácticos:
  • Después de ganar el primer test, Australia parecía tener la sartén por el mango en la serie pero Inglaterra se recuperó y ganó 3-1. After winning the first test, Australia seemed to get the upper hand in the series but England recovered and won 3-1.
  • Se suponía que el gobierno tenía la sarten por el mango en la negociación pero los sindicatos amenazaron con una nueva huelga general y Zapatero se cagó como siempre. Supposedly, the Government had the upper hand in the negotiation but the unions threatened to call another general strike and Zapatero chickened out as usual.