sábado, 23 de junio de 2012

Gabacho +

Si en otros tiempos muchos españoles se vieron obligados a emigrar a Francia, hoy el flujo migratorio parece haberse revertido, al menos en algunos sectores. En la industria financiera, en particular, la formación lógica y matemática que parecen ofrecer algunas universidades galas es particularmente demandada.

Lamentablemente, este mayor contacto entre los dos pueblos no ha hecho sino acrecentar nuestros prejuicios: estos tíos nos caen gordos (otra cosa podría decirse de sus mujeres pero no nos vamos a poner ordinarios).

Si indagamos en la causas de nuestra inquina por los franceses, a la conocida arrogancia de nuestros vecinos se une un aspecto insoportable a juicio del autor: el maltrato sistemático a la lengua inglesa, especialmente en lo tocante a su pronunciación. Si bien es cierto que los españoles no somos precisamente un dechado de virtudes en este apartado, lo de los franceses frisa en lo abominable y sólo puede explicarse por su sistemático desprecio a otros pueblos y culturas.

Una nación entre cuyos hijos se cuentan personajes como Michel Platini, Jacques Chirac o Georgie Dann sólo puede merecer la inquina secular que les profesamos los españoles. Alguién observó que es posible que Dios, en su inmensa sabidudía, creara a los ingleses únicamente para que los españoles no nos excedieramos en nuestro odio a los franceses. Si bien el autor, desde su profesa anglofilia, no puede suscribir esta teoría, sí reconoce en ella cierto mérito.

En todo caso, nuestra lengua recoge esta animadversión. El Diccionario de la Real Academia Española ofrece como cuarta acepción del término gabacho su equivalencia despectiva con la palabra francés.

En la primera acepción se apunta el posible origen de este uso pues nos recuerda que por gabachos se considera a los habitantes de las laderas pirenaicas. Es probable que por extensión se terminará utilizando para todos los franceses, para los que también disponemos en castellano de otro termino despectivo más simple, franchute, igualmente recogido en el DRAE.

La edición abreviada del "Diccionario Etimológico de la Lengua Castellana" de Joan Corominas considera la voz gabacho como un "nombre despectivo que se aplica a los franceses desde 1530" y sitúa el origen del vócablo en el término occitano "gavach" al que atribuye el valor de "montañés grosero" y "persona procedente de una región septentrional y que habla mal el lenguaje del país".

La proximidad y la rivalidad geoestratégica durante siglos hacen que los ingleses compartan nuestra repugnancia por los franceses y utilicen una palabra de connotaciones similares.

Efectivamente, en la mayor parte de los paises anglosajones se utiliza despectivamente para los franceses el término frog (rana, en referencia a la tradición culinaria francesa de comer ancas de rana). Este término también se utiliza en Norteamérica para referirse a los francófonos canadienses.

Ejemplos prácticos:
  • Los putos gabachos no pueden soportar el éxito de los jugadores españoles en Roland Garros. The bloody frogs cannot stand the success of Spanish players at Roland Garros.
  • La prueba definitiva de que los gabachos odian la ginebra es que fabrican la Citadelle. The final proof that frogs hate gin is that they produce Citadelle.

3 comentarios:

  1. Muy bien traído el ejemplo de la ginebra señor Vallejo

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  2. Citadelle, ¿es la bebida del futbolista francés y ex-Spurs David Gin-ola? ;)

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  3. Señor Vallejo, acabamos de eliminar a "les enfants de la Patrie" de la Eurocopa. Nadal ha vuelto a ganar Roland Garros hace unos días. Si les ganamos el próximo Tour estamos al borde de un conflicto diplomático o directamente una invasión por tierra, mar y aire.

    No les martiricemos más, pobres criaturas, vamos a dejarles que ahoguen sus penas en Citadelle y Pastise.

    Á tout à l'heure.

    PD. Los guiñoles del Canal+ ........ pour l’arc de triomphe.

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