lunes, 30 de noviembre de 2015

Andar con pies de plomo

La prudencia, hermana de la sensatez pero también de la cautela, es cualidad que suele adornar a las personas de éxito en la oficina moderna.  Más sorprendente resulta la frecuencia con la que, en estos tiempos, encontramos a verdaderos pusilánimes en puestos ejecutivos, contrariamente a lo que dictaría cualquier lógica empresarial.  Efectivamente, en estos tiempos calculadores y ventajistas, el exceso de prudencia, que puede muchas veces confundirse con la propia cobardía, parece estar mejor considerado que otras actitudes más decididas.

El Diccionario de la Real Academia Española hace equivaler la locución adverbial "con pies de plomo" con "despacio, con cautela y prudencia".  Otras fuentes coinciden en considerar la precaución, la cautela y la prudencia como los elementos definitorios de este comportamiento, que generalmente encontramos en compañía de verbos de movimiento como "andar" o "ir".

Existe una curiosa construcción que podemos emplear para trasladar al inglés nuestra expresión de hoy, especialmente cuando la misma va a referida a personas ("andarse con pies de plomo con alguien").  Se trata de to treat/handle with kid gloves que podría traducirse como "tratar con guantes de (piel de) cabra".  El Cambrdge Dictionary of Idioms la define como "to be very polite or kind to someone because you do not want to make them angry or upset" ("ser muy educado o amable con alguien porque no queremos enfadarle o incomodarle").

Los guantes hechos de piel de cabrito eran, al parecer, especialmente suaves y dieron origen a la expresión en el siglo XVIII, con el sentido de tratar con delicadeza o sumo cuidado.  La construcción adquirió progresivamente algunas connotaciones negativas y se extendió su uso para referirse a las personas que se andan con excesivos remilgos en su labor.

Nos encontramos aquí muy próximos al sentido de una de las más singulares expresiones españolas: "cogérsela con papel de fumar" (que también podemos encontrar en construcciones negativas como "no cogérsela ni con papel de fumar").  En un antiguo artículo, Amando de Miguel cita la definición que de la expresión contiene el Diccionario del Insulto de Juan de Dios Luque y otros: "ser excesivamente formalista, puntilloso y exquisito; dícese también del legalista o pseudopuritano que hila muy fino porque tiene excesivos remilgos en comprometerse o arriesgarse".  Aclaremos, para los no familiarizados con la expresión, que lo que se coge es, efectivamente, el pene al que, por algún motivo, en el lenguaje vulgar solemos referirnos con términos de género femenino.

En todo caso, tal como se explica en www.phrases.org.uk, esas connotaciones se perdieron al cruzar la expresión el charco (o la más lírica "laguna" que emplearíamos en inglés) y hoy su valor es más neutro y equivalente, por tanto, a nuestro "andar con pies de plomo".

Ejemplos prácticos:
  • Lleva muchos años y su mayor habilidad es saber cuando hay que andarse con piel de plomo. He is an old hand and his main skill is in knowing which situations to handle with kid gloves.
  • Ignoró tu recomendación de andarse con pies de plomo con él e hizo comentarios que podían interpretarse como una crítica a su gestión de la crisis.  She ignored your advice to treat him with kid gloves and made comments that could be construed as critical to his management of the crisis.

domingo, 29 de noviembre de 2015

Mira quién fue a hablar

Abordamos hoy un giro de gran utilidad para contestar a la persona que realiza un comentario crítico o desdeñoso hacia alguna actitud o comportamiento ajenos, haciéndole notar que ella no es precisamente un ejemplo en los aspectos en cuestión.

En efecto, el Diccionario de la Real Academia Española recoge la frase "mira quien habla", hoy generalmente sustituida en el lenguaje coloquial por "mira quien fue a hablar", indicando que se emplea "para reprochar a alguien el mismo defecto que él censura en otro, o con que se le advierte que no debe hablar en determinadas circunstancias o de cierta materia".

Es innecesario añadir que la oficina moderna es pródiga en circunstancias en que esta expresión resulta útil o incluso imprescindible. No es menos cierto que en muchas de ellas, especialmente cuando el receptor potencial de la misma es a la vez superior jerárquico del emisor, la frase debe permanecer elíptica tras una mirada de simple asombro.

El inglés nos ofrece una pluralidad de posibilidades para expresarnos en estas situaciones, lo que confirma que las mismas no son exclusivas de nuestro ámbito cultural, como podremos comprobar más abajo. La más literal, look who's talking, resulta incluso más pueril que la castellana y además nos recuerda programas televisivos que, pese a su carácter abominable, han cruzado fronteras con aparente impunidad e incluso éxito para sus creadores.

Un paso más adelante se encuentra it takes one to know one, de difícil traducción literal (algo así como "uno reconoce a los que son como él") pero que incorpora de manera bastante precisa la idea que buscamos. Si añadimos un ladrón a la locución (it takes a thief to know a thief, que también podemos encontrar con catch en lugar de know) nos encontramos con el equivalente de nuestro "cree el ladrón que todos son de su condición", versión algo más agresiva de nuestra expresión de hoy pero con idéntico sentido.

Ejemplos prácticos:
  • - No puedo soportar a Miguel; es un auténtico lameculos. - Mira quién fue a hablar, tú parece que vives en el despacho del jefe. - I can't stand Miguel; he is a real brown noser. - It takes one to know one, you don't go out of the boss' office for days.
  • No deja a nadie ir a seminarios en el extranjero porque cree que sólo van por la juerga. Cree el ladrón que todos son de su condición. He doesn't let anyone attend seminars abroad because he thinks they go there just to party. It takes a thief to know a thief.

Sin embargo, la expresión más pintoresca e idiomática para expresar esta idea es the pot calling the kettle black (que podría traducirse como "el cazo diciéndole a la tetera que está negra") que se usa con la misma significación.  El Cambridge Advanced Learner's Dictionary apunta precisamente que se trata de algo que se dice para indicar que alguien no debe criticar a otro por un defecto que él mismo tiene ("something that you say which means someone should not criticize another person for a fault that they have themselves").

Ejemplo práctico:
  • - Se queja de que la gente no quiere tener reuniones los viernes por la tarde. - Mira quien fue a hablar; él se pira temprano los viernes siempre que puede. - He is always complaining about people refusing to schedule meetings on Friday afternoons. - That's the pot calling the kettle black; he leaves early on Fridays whenever he can.

Curiosamente, las fuentes consultadas (incluída Wikipedia, en un interesante artículo que incluye las formas para expresar este concepto en múltiples lenguas) sitúan el origen de esta última expresión nada menos que en el Quijote cervantino y su incorporación a la lengua inglesa en la traducción de la obra que realizó Thomas Selton en 1620.

Efectivamente, el capítulo LXVII de la segunda parte del Quijote contiene este intercambio que ilustra a la perfección el concepto que hoy nos ocupa:

- No más refranes, Sancho - dijo don Quijote -, pues cualquiera de los que has dicho basta para dar a entender tu pensamiento; y muchas veces te he aconsejado que no seas tan pródigo en refranes y que te vayas a la mano en decirlos; pero paréceme que es predicar en desierto, y "castígame mi madre, y yo trompógelas".
- Paréceme - respondió Sancho - que vuesa merced es como lo que dicen: "Dijo la sartén a la caldera: Quítate allá, ojínegra". Estáme reprehendiendo que no diga yo refranes, y ensártalos vuesa merced de dos en dos.

La frase de Sancho fue trasladada al inglés por Shelton así:
- ‘Methinks, sir,’ said Sancho, ‘you are like what is said that the frying-pan said to the kettle, “Avaunt, black- brows”; you reprehend me for speaking of proverbs, and you thread up yours by two and two.’

sábado, 28 de noviembre de 2015

Hacer la vista gorda

En los últimos tiempos, algunos medios de comunicación otrora silentes han empezado a llamar la atención sobre la muy deficiente supervisión que el Banco de España realizó sobre las cajas de ahorro en los años previos al colapso y la nacionalización de muchas de ellas.  Sólo desde alguna intencionalidad política hoy inextricable puede entenderse esta repentina alarma por una negligencia tan prolongada y conspicua que permitió desmanes de todo tipo, incluído el latrocinio en no pocos casos.

El Diccionario de la Real Academia Española define la locución verbal "hacer la vista gorda" como la acción de "fingir con disimulo que no se ha visto algo". Es notable la presencia central en el concepto del disimulo, definido exquisitamente en otro lugar por el DRAE como "arte con que se oculta lo que se siente, se sospecha, se sabe o se hace", en términos dignos del mejor Javier Marías.

Podemos preguntarnos inicialmente si nuestro "hacer como que no vemos" es un acto generoso frente a terceros o, más bien, un intento de evitar las consecuencias que para nosotros tendría ver y actuar en relación con lo que vemos. En la oficina moderna concurren, sin duda, las dos motivaciones pero nos atrevemos a apuntar que abunda más la segunda pues no es sino una más de las formas que adopta en nuestras empresas la proteica y omnipresente elusión de la responsabilidad. Si hacemos la vista gorda, ¿ quién podrá asegurar que en realidad vimos y no actuamos ?

En inglés existe una expresión con un significado muy similar, to turn a blind eye to something (literalmente algo así como "mirar con el ojo ciego o tuerto").  El Cambridge Advanced Learner's Dictionary la define como "ignorar algo que sabes que está mal" ("to ignore something that you know is wrong")

Como tantas expresiones inglesas, esta frase tiene al parecer su origen en un episodio de la rica historia naval de la Gran Bretaña.  Efectivamente en 1801, cuatro años antes de abrazar la gloria y la muerte en Trafalgar, Horatio Nelson se negó en la batalla de Copenhague a seguir las instrucciones de retirarse que le transmitían mediante banderas desde la nave de Sir Hyde Parker, el admirante de la flota en aquel momento. Nelson, que había perdido un ojo en Córcega en 1774, optó por seguir combatiendo, diciendo a uno de sus subordinados: "You know, Foley, I have only one eye - and I have a right to be blind sometimes... I really do not see the signal" ("ya sabes, Foley, que sólo tengo un ojo y tengo derecho a ser ciego en ocasiones; la verdad es que no veo la señal").

En los últimos tiempos, y quizá por influjo del inglés, se ha popularizado en nuestro idioma emplear también en este contexto la construcción "mirar para otro lado", equivalente literal del to look the other way de la lengua de Shakespeare.  El valor de esta locución en ambos idiomas es también idéntico: ignorar algo malo o desagradable en lugar de intentar revertir la situación.

Ejemplos prácticos:
  • Son responsables de lo que pasa pero claramente algunos hacen la vista gorda.  They are responsible for what goes on but quite clearly some have been turning a blind eye.
  • El poderío militar iraquí se construyó con el apoyo de algunas potencias occidentales mientras que otras hicieron la vista gorda ante las actividades de sus traficantes de armas.  Iraq's military might was built with the encouragement of some Western powers, while others turned a blind eye to their arms merchants' activities.
  • Cuando el Madrid juega en casa, la gente aparca donde le da la gana y la policia hace la vista gorda. When Real Madrid plays at home, people park wherever they please and the police turn a blind eye.
  • A toro pasado, hubiera sido mejor mirar para otro lado cuando nos dimos cuenta de las transferencias sospechosas.  With hindsight it would have been better if we had looked the other way when we first noticed the suspicious money transfers.

viernes, 27 de noviembre de 2015

Con la gorra

Terminamos hoy la breve serie que hemos dedicado a frases que utilizamos para expresar la facilidad de una tarea y que se inscribe en nuestro sincero pero intermitente afán de evitar que estas páginas entren en la deriva sombría hacia la que parecen tender, reflejando quizá el carácter siniestro de la oficina moderna.

Hoy nos detenemos en la expresión "con la gorra" que el Diccionario de la Real Academia Española define lacónicamente como "fácilmente, sin esfuerzo".

Dado que el uso impropio de nuestra lengua no conoce apenas límites, conviene que no confundamos esta expresión con la similar "de gorra" que quiere decir simplemente "gratis, sin pagar", segun el Diccionario de Uso del Español, que también alerta sobre el hecho de que generalmente existe un cierto abuso en esta conducta. En este sentido, cuando se usa la incorrecta expresión "por la gorra", no se hace sino unir "por la cara" y "de gorra" para denotar lo mismo que propiamente expresa esta última.

En inglés la expresión más útil para expresar la idea que hoy buscamos es, sin duda, hands down (que podemos traducir literalmente como "con las manos bajas" o más libremente como "con las manos en la espalda" o "con las manos en los bolsillos").  Generalmente, nos encontramos con esta locución adverbial tras los verbos to win o to beat.

Ejemplos prácticos:
  • Teniendo en cuenta sus tiempos de entrenamientos, los Red Bulls deberían haber ganado la carrera con la gorra. Considering their practice times, the Red Bulls should have won the race hands down.
  • Después de ver las ofertas económicas de nuestros competidores, pensamos que les superaríamos con la gorra y conseguiríamos el mandato.  After we saw our competitors' economic proposals, we thought we would beat them hands down and get the mandate.

jueves, 26 de noviembre de 2015

Tirar a pichón parado

En nuestra serie de entradas dedicadas a la facilidad de determinadas tareas, hoy dedicaremos nuestra atención a la expresión "tirar a pichón parado", de evidente origen cinegético y de significación transparente en ese contexto. Nada puede ser más fácil que abatir un pichón cuando éste está posado y evitamos la complicación de acertarle en movimiento.

En este sentido, conviene notar que no son pocos quienes utilizan una versión degenerada de esta expresión ("tirar a balón parado"), quizá por la ubicua presencia del balompié en nuestras vidas. La imagen futbolística es manifiestamente errónea, al menos en el sentido en que habitualmente se emplea. Efectivamente, ni siquiera para los jugadores más técnicos es sencillo marcar a balón parado, especialmente en estos tiempos en que los árbitros permiten a los jugadores que forman la barrera colocarse donde mejor les parece.

El mundo futbolístico sí nos aporta, sin embargo, una expresión útil en el campo semántico en que nos movemos esta semana, el de la sencillez de alguna actividad.  Nos referimos a decir que algo estaba "para empujarla", refiriéndonos, claro está, a la pelota dentro de la portería, una vez vencida la resistencia de defensas y portero.

En todo caso, y dado que la caza es actividad extendida en todas las culturas desde tiempo inmemorial, no sorprende que la lengua inglesa ofrezca una expresión de origen y formulación muy similares a los de la construcción que hoy nos ocupa. Para connotar la facilidad con la que algo puede conseguirse, en inglés podemos decir que es a sitting duck (que podría traducirse como "un pato posado").  Conviene advertir, sin embargo, que la expresión inglesa subraya sobre todo la indefensión de quien es atacado o criticado mientras que la construcción española se centra más bien en la situación de ventaja de quien precisamente ataca o critica.

Ejemplos prácticos:
  • Teniendo en cuenta la baja popularidad de Obama en 2010, los republicanos tiraron a pichón parado en muchos escaños demócratas. Given how unpopular Obama was in 2010, many Democrats became sitting ducks for the Republicans.
  • Después de que su cotización se desplomara por los problemas de financiación, comprar la compañía era tirar a pichón parado para los tiburones financieros.  After its share price collapsed because of refinancing problems, the company became a sitting duck for corporate raiders.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Estar a huevo

La constante presencia de los huevos en nuestro lenguaje no tiene, como es sabido, origen ornitológico ni gastronómico sino que es consecuencia de la acepción que los relaciona con los testículos.  Efectivamente, un sinnúmero de expresiones en nuestra lengua pueden emplearse de forma indistinta con las tres palabras (pelotas, huevas, cojones) con las que, en orden creciente de zafiedad, nos referimos a las gónadas masculinas

En todo caso, nada tiene que ver con esta acepción la expresión que hoy nos ocupa, "estar a huevo".  Esta construcción trae causa más bien en el hecho de que, en el pasado, las gallinas eran tan abundantes y producían tantos huevos que el valor de estos era muy reducido.

Así, el Diccionario de la Real Academia Española recoge la expresión y la define en su primera acepción como "dicho de vender o costar, muy barato". Más relevante para nuestros intereses hoy es la segunda acepción, en la que haciendo equivaler esta locución con "a tiro", le asigna el significado de "al alcance de los deseos o intentos".  El Diccionario de Uso del Español, por su parte, ofrece las equivalencias a "asequible, posible".  Recuerda el María Moliner también que en México la expresión tiene un sentido muy distinto pues allí se emplea para indicar que algo se hace "a la fuerza, no voluntariamene".

En todo aso, el uso moderno de "a huevo" en España se refiere más bien a poder obtenerse con facilidad, sin necesidad de realizar un gran esfuerzo. Generalmente, además, se trata de algún asunto o tarea que antes no tenía esta condición y que, por causas sobrevenidas o por el mero paso del tiempo, se ha "puesto a huevo" o se ha "quedado a huevo".

Esta misma idea puede expresarse en inglés con la locución to be there for the taking (algo así como "estar ahí para que lo cojan") y la más infrecuente to be yours for the taking.  El Cambridge Idioms Dictionary nos indica que las empleamos para referirnos a algo que es muy fácil de hacer o de conseguir.

Ejemplos prácticos:
  • Con el euro como estaba, conseguir el contrato estaba a huevo. Given where the euro was trading, the contract was there for the taking.
  • Con los equipos que han caído eliminados en la primera eliminatoria, la Copa se ha puesto a huevo este año. If you look at the teams that are out after the first round, this year the Cup is there for the taking.
  • No niego que él estuviera capacitado pero cuando Pedro y Alberto se fueron, el puesto se puso a huevo.  I am not saying he was unqualified but when Peter and Albert left, the job was there for the taking.

martes, 24 de noviembre de 2015

Estar chupado


El lector habitual de estas páginas podría llegar a pensar que todas las tareas que se ejecutan en la oficina moderna requieren un esfuerzo hercúleo para ser completadas, inscribiéndose las más de las veces el desempeño profesional en la categoría de lo heroico.  Sin embargo, como observábamos hace unas fechas al referirnos a la expresión "blanco y en botella", la realidad es que nuestros quehaceres también incluyen tareas mucho más sencillas, a las que vamos a dedicar nuestra atención prioritaria esta semana.

Iniciamos nuestro recorrido en la expresión "estar chupado" que, aunque resulta algo pueril, sigue escuchándose en nuestras oficinas con alguna frecuencia.  Nos referimos aquí, lógicamente, a la segunda acepción que recoge el Diccionario de la Real Academia Española, es decir, la asociada con la facilidad de una tarea o actividad.

Señalemos, antes de seguir adelante, que la primera acepción de "chupado", que hace referencia a la extremada delgadez o extenuación de una persona, puede expresarse precisamente en ingles con el adjetivo skinny (algo así como "pellejudo"), más idiomático que thin. Los periplos del autor por Hispanoamérica le obligan también a alertar al lector de que "estar chupado" equivale para muchos hispanohablantes a nuestro "estar cocido", dado que chupar tiene allí en general un significado equivalente a beber, con el alcohol como objeto omitido en todo caso.

Si bien no es muy frecuente que encontremos labores extremadamente sencillas o fáciles en nuestro desempeño profesional, puede que ocasionalmente se nos encomienden, en un intento de demostrar nuestra inutilidad. Estemos, en todo caso, atentos ante encargos que puedan parecer "chupados" a primera vista pues no es infrecuente que tras esa apariencia inocua se encuentre, en realidad, un marrón de dimensiones apocalípticas.

Disponemos de numerosas opciones para incorporar al inglés este idea, que además de "estar chupado", podemos expresar en castellano con la muy similar construcción "estar tirado" o, más desusadamente hoy, "ser pan comido" ("ser muy fácil de conseguir", según el DRAE).

En primer lugar, tenemos dos expresiones de origen norteamericano con referencias a los pasteles.  Efectivamente podemos equiparar alguna tarea o labor a un cakewalk, una especie de paseo acompañado por música, cuyos pasos más meritorios recibían el premio de un pastel.  La expresión tiene hoy el valor de "algo fácil de conseguir" ("something easily accomplished", según The American Heritage Dictionary of the English Language).

Igualmente, podemos emplear a piece of cake ("un trozo de pastel", literalmente) en este contexto para referirnos a algo muy fácil de hacer.  Con parecida estructura, pero en un registro sensiblemente más zafio aunque aceptable, tenemos la construcción a piece of piss, más común en las oficinas británicas.  Para el no nativo, la expresión requiere además una cierta concentración en la pronunciación correcta y diferenciada de sus dos elementos principales.

En una línea más convencional podemos utilizar child's play (el equivalente literal de nuestro "juego de niños") o la británica doddle.  También podemos hacer referencia a la sopa de pato (duck soup), inmortalizada en el título de la película de los Hermanos Marx que conocemos en nuestro idioma como "Sopa de Ganso".

La opción más idiomática y evocadora, y probablemente la más aconsejable especialmente si la utilizamos en sentido negativo (como en nuestro ejemplo), es a walk in the park. Las connotaciones idilícas de un relajado paseo por el parque reflejan a la percepción lo que pretendemos expresar. Es además frase que se presta al lucimiento personal en la pronunciación, al incorporar dos palabras como walk y park, que pese a su aparente sencillez marcan la diferencia cuando los hispanohablantes se aventuran en el inglés.  Por extensión, también podemos decir con el mismo sentido que algo no va a ser un picnic.

Ejemplos prácticos:
  • Después de conseguir que el jefe de riesgos lo aprobara el resto del proceso fue pan comido. Once we got it approved by the risk manager, the rest of the process was a cakewalk.
  • Me dijo que el examen del CFA III estaba chupado. Menudo gilipollas. He told me the CFA III examination was a piece of piss. He's such a wanker.
  • Convencerles para que acepten el nuevo calendario no va a ser nada fácil. Getting their approval for the new timetable will be no walk in the park.