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viernes, 17 de febrero de 2012

Tomar el pelo +


Nuestro propósito de tratar lo que uno de nuestros comentaristas bautizó felizmente como "los siete pecados capilares" nos empuja hoy a volver sobre una de nuestras más antiguas entradas, la única original de abril de 2010 que restaba por revisar.  No es casual que uno de los primeros conceptos de la oficina moderna a los que dedicamos nuestra atención hace casi dos años fuera precisamente "tomar el pelo", dada la prevalencia de esta conducta en nuestras empresas.

Y no nos referimos, claro está, únicamente a las bromas y chanzas entre compañeros, propias de cualquier colectivo.  En la oficina moderna, no es infrecuente que califiquemos muchas situaciones, en particular en el ambito de las relaciones laborales, como "tomaduras de pelo" (por ejemplo, "la revisión de categorías que han hecho este año es una auténtica tomadura de pelo").

Al tratar la locución verbal "tomar el pelo a alguien", el Diccionario de la Real Academia Española contiene una definición ("burlarse con elogios, promesas o halagos fingidos") que resulta quizá demasiado limitada para el uso común de la misma, al menos en el ámbito profesional.  Mª Leonisa Casado Conde propone una definición más genérica en "¡ Se Dice Pronto !": "hacerle bromas a alguien, burlarse de él subrepticia o disimuladamente y de forma socarrona".

La expresión ha quedado, en todo caso, un poco anticuada y es más frecuente escuchar en estos tiempos formas más coloquiales como "quedarse con alguien", que el DRAE define como "engañar a alguien o abusar diestramente de su credulidad".  También podemos emplear en estos contextos la locución verbal "estar de coña".

Proponemos expresar este concepto en inglés utilizando la fórmula to pull one's leg (literalmente, "tirar de la pierna de alguien").  El origen de esta expresión es incierto aunque, según algunos, presenta ciertas connotaciones macabras pues podría estar relacionado con los ahorcamientos comunes en el pasado o, en general, con la comprobación de que alguien está verdaderamente muerto.  Más probable es que se relacione con las zancadillas, método por cierto muy empleado en el pasado por los carteristas para facilitar su labor.

En todo caso, en estos contextos siempre podemos emplear los sencillos verbos to tease, to fool o to kid, muy útiles y coloquiales.

Ejemplos prácticos:
  • Cuando le dije que este año la empresa no iba a pagar bonus, me miró como diciendo "¿ me tomas el pelo ?".  When I told him that the company wasn't paying a bonus this year, he looked at me as if to say "are you kidding me ?",
  • ¿ Te estás quedando conmigo ?  No puedes pedirme que me vaya a trabajar a Londres a mitad de curso.  Are you pulling my leg ?  You cannot expect me to transfer to London in the middle of the school year.
  • Cuando vi su propuesta pensé que estaban de coña.  When I saw their proposal I though they were fooling us.