jueves, 2 de septiembre de 2010

Llevarse de puta madre

El período vacacional siempre incita a la reflexión y a repasar lo realizado en los largos meses precedentes. Al releer las entradas anteriores al parón estival, el autor confiesa haberse sorprendido del sesgo negativo que ha ido introduciéndose progresivamente en sus entradas, hasta el punto de que le han venido a la cabeza las famosas palabras de Louis van Gaal a un periodista hace unos años: "siempre negativo, nunca positivo".

Lo cierto es que últimamente hemos tendido a abordar conceptos o expresiones de carácter más bien denigratorio o que describen conductas o actitudes poco edificantes. Quizá la oficina moderna ofrezca más ejemplos de estas situaciones que de otras más aleccionadoras pero es más posible que el autor se haya dejado llevar por el pesimismo antropológico al que nos condena la lectura del periódico o la escucha radiofónica que se aventura fuera del terreno estrictamente musical (o incluso en ese caso).

Con el firme propósito de equilibrar esta situación en las próximas semanas, nos disponemos hoy a tratar un concepto que refleja una situación inusual pero no inédita en nuestra oficinas: llevarse de puta madre.

La primera parte de la expresión es relativamente sencilla de trasponer al inglés, pues disponemos del verbo compuesto "to get on" que incorpora el significado de nuestro "llevarse". Es este el término que utilizamos, por ejemplo, para decir que nos llevamos muy bien con alguien (I get on very well with her) o lo contrario (she always got on badly with her mother-in-law, por utilizar el ejemplo clásico).

Más curiosa e interesante es la forma en que podemos expresar en inglés el grado óptimo de llevarse, llevarse de puta madre o llevarse fenomenal si nos ponemos finos. En efecto, en inglés se utiliza la expresión "to get on like a house on fire" (literalmente, llevase como una casa en llamas) para transmitir la misma idea.

Aunque pueda parecer que la connotación es negativa, el significado de la frase en inglés es claramente positivo y muy próximo al que intentamos expresar. El origen de esta construcción es desconocido y, aunque originalmente incorporaba un componente de rapidez que la podía relacionar de forma más cercana con el incendio doméstico, hoy se utiliza en el chocante sentido que hemos descrito.

Ejemplos prácticos:
  1. Me llevo de puta madre con él desde que se incorporó al departamento. Ever since he joined the department we get on like a house on fire.
  2. Su suegra es una bruja pero se lleva fenomenal con ella. Her mother-in-law is a bitch but she gets on with her like a house on fire.

viernes, 30 de julio de 2010

Estar de rodríguez

La última entrada antes de las vacaciones (volveremos en septiembre) tiene forzosamente que estar dedicada a uno de los conceptos más manidos en la oficina durante la época estival: estar de rodríguez. Optamos por la minúscula porque no nos consta que hubiera un legendario Rodríguez que originara el término sino que más bien es un concepto genérico.

Históricamente el concepto estaba referido únicamente al marido; de hecho el Diccionario de la Real Academia Española recoge el vocablo "rodríguez" y lo define como "hombre casado que se queda trabajando mientras su familia está fuera, normalmente de veraneo". Sin embargo, en estos tiempos igualitarios que vivimos también se aplica frecuentemente a las mujeres (después de todo, ahora incluso les salen al parecer cosas de los cojones) y, desde luego, a los que han optado por relaciones de pareja más o menos estables sin pasar por la vicaría.

Extendiendo así el concepto, nos referimos con él a aquella persona que, por alguna razón y especialmente por las vacaciones de su pareja, se queda solo en casa. Los hombres deben abordar en este caso algunas de las tareas domésticas que no acostumbran a realizar (indefectiblemente la compra, muy sesgada hacia los botellines, y menos habitualmente la mínima limpieza). Mención aparte merecen las tareas de plancha que suscitan momentos de gran tensión y suelen terminar en la exaltación de la belleza de la arruga. Como contrapartida, también se aprovecha la oportunidad para llevar a cabo actividades que la presencia de la pareja impediría, especialmente salidas nocturnas caracterizadas por la ingesta inmoderada de alcohol e intenciones lúbricas apenas disimuladas aunque raramente satisfechas.

Se trata, en definitiva, de una efímera vuelta a la soltería. Quizá por ello en inglés americano se utiliza un verbo (to bach, generalmente complementado con it) que se origina probablemente a partir de la deformación de la palabra bachelor (soltero) y que viene a trasladar la misma idea que nuestro rodríguez.

Ejemplos prácticos:
  1. Lo que más me gusta de estar de rodríguez es ver la tele en calzoncillos. The most enjoyable side to baching it is being able to watch tv on your underpants.
  2. Álvaro está de rodríguez y vuelve a casa todo los días de madrugada. Álvaro is baching it and gets home in the small hours every day.

viernes, 23 de julio de 2010

Levantar la liebre

El Diccionario de la Real Academia Española define esta locución de evidente origen cinegético como "dar a conocer un asunto que estaba oculto". Dado el número e importancia de los asuntos que se pretende mantener ocultos en la empresa moderna, no es de extrañar que el uso laboral de esta expresión sea habitual.

Las razones por las que se levantan las liebres y las circunstancias que rodean tan arriesgada actividad ameritan un tratamiento específico, quizá en una monografía sobre patologías del comportamiento profesional, proyecto que el autor confiesa acariciar secretamente.

Apuntemos aquí únicamente que casi nunca se levanta una liebre de manera involuntaria o por descuido sino que generalmente se ha realizado un análisis muy detallado de las consecuencias de tal accion (en ocasiones, utilizando las más modernas aportaciones de la teoría de juegos).

También que, al igual que en la caza, quien levanta una liebre no es nunca quien la abate. Esta circunstancia abre un abanico casi infinito de triangulaciones que, si bien exentas generalmente de un ángulo lúbrico, suscitan no obstante un interés notable para las personas de naturaleza maliciosa. Enough said, si se nos permite la licencia.

Aprovechando para realizar nuestra diaria transición a la lengua inglesa, en ésta se puede expresar esta idea de manera bastante precisa con dos expresiones diferentes:
  • To let the cat out of the bag (literalmente, dejar que el gato se escape de la bolsa). En los antiguos mercados ingleses, se intentaba engañar a los compradores diciéndoles que lo que había dentro de la bolsa era un lechón o un pollo, cuando realmente era un gato que, si se escapaba, dejaba al descubierto la estafa. Ejemplo práctico: Aunque quisieron mantener el nuevo organigrama en secreto, Mateo levantó la liebre al ofrecerle a Marta el puesto de Londres. Although they tried to keep the new structure secret, Mateo let the cat out of the bag by offering the London position to Marta.

  • To spill the beans (algo así como tirar o dejar caer las alubias). Es una expresión surgida a principios del siglo pasado en los Estados Unidos y sin un origen demasiado claro pero que viene a transmitir la misma idea. Ejemplo práctico: Su fiesta de cumpleaños sorpresa se fastidió porque Alicia levantó la libre. His surprise birthday party was spoiled after Alicia spilled the beans.

viernes, 9 de julio de 2010

Comerse un marrón

Resulta quizá sorprendente que hayamos escrito tantas entradas sin tocar aún otro de los elementos esenciales de la experiencia laboral contemporánea: el marrón. Para los interesados en profundizar en tan fundamental y proteico concepto, recomendamos "Los Marrones: Qué son y Cómo Evitarlos", un insuperable documento que desde hace algunos años pulula por la red y que podeis encontrar aquí.

Centrándonos en la expresión "comerse un marrón", la misma tiene un origen más antiguo y no directamente relacionado con la vida laboral. El Diccionario de la Real Academia Española recoge esta locución con dos significados cercanos: cargar con la culpa de un delito, se haya cometido o no, y cargar con una obligación ingrata.

La primera acepción nos acerca al probable origen de la expresión, pues la misma surgió seguramente en ambientes criminales y se refería al delincuente que cargaba con las culpas por no haber podido huir a tiempo. Por extensión, alcanzamos la segunda acepción que es la frecuente en la oficina moderna, tener que cargar con una tarea que nadie quiere realizar.

Esta idea puede expresarse en inglés con una frase que transmite la misma idea: to draw the short straw (es decir, sacar la pajita más corta, indicando que al que le toca la misma es quien debe cargar con la tarea aborrecida).

Ejemplos prácticos:
  • Nadie quería ir a México en Agosto para la implementación y Patricia se comió el marrón. No-one wanted to go to Mexico in August for the implementation and Patricia drew the short straw.
  • Los equipos ingleses querían evitar al Barça en cuartos pero al Arsenal le cayó el marrón. The English teams wanted to avoid facing Barça in the quarterfinals but Arsenal drew the short straw.
Es importante recordar que aunque en España utilizamos marrón y brown como términos intercambiables (y decimos "menudo brown me ha caído"), en inglés esta palabra no tiene las connotaciones que buscamos.
De hecho, en inglés la expresión to earn brownie points tiene un significado positivo y quiere decir hacer meritos o ganar puntos. La idea subyacente es que obtenemos puntos para que luego nos den un premio (los brownies), en un uso similar al que entre los maridos oprimidos tienen los llamados gallifantes.
Ejemplo práctico:
  • Podemos quedar mañana para tomar unas cervezas. Llevo dos semanas sin salir y ando bien de gallifantes. We can go out for a few beers tomorrow. I haven't been out in a couple of weeks and have earned some brownie points.

viernes, 25 de junio de 2010

Cojones

Nuestros lectores habituales habrán observado que, hasta ahora y con la parcial excepción de "acojonante", no hemos intentado expresar en inglés ninguna de las muchas construcciones españolas que incluyen la palabra cojones. Para aquellos preocupados por esta situación, aclaremos que no es casual ni fruto del olvido.

Por el contrario, hemos preferido prepararnos adecuadamente para tamaña empresa pues no es sencillo trasponer al inglés todas esas expresiones que forman parte intrínseca de la comunicación en castellano. En las próximas semanas iremos ofreciendo algunas de ellas, haciendo notar que quizá en algunos casos debamos renunciar a encontrar construcciones que incorporen suficientemente el sentido de la expresión española. Animamos, en todo caso, a nuestros lectores a que nos hagan llegar tanto sus peticiones como sus aportaciones sobre las expresiones que vayamos glosando.

Para abrir boca y dar una idea de la naturaleza del reto, no me resisto a reproducir a continuación el legendario artículo que sobre el tema escribió hace unos Arturo Pérez Reverte, notable columnista y execrable novelista (es decir, lo contrario que su buen amigo, mi idolatrado Javier Marías).

Ahora me explico las quejas de los extranjeros por sus dificultades con nuestras acepciones. Un ejemplo de la riqueza del lenguaje castellano es el número y acepciones de una simples palabra, como puede ser la muy conocida y frecuentemente utilizada referencia a los atributos masculinos, "cojones".

Si va acompañada de un numeral, tiene significados distinto según el número utilizado. Así, uno significa caro o costoso ("valía un cojón"), dos significa valentía ("tenía dos cojones"), tres significa desprecio ("me importa tres cojones"), un número muy grande más par significa dificultad ("lograrlo me costo mil pares de cojones").

El verbo cambia el significado. Tener indica valentía ("aquella persona tiene cojones"), aunque con signos exclamativos puede significar sorpresa ("¡ tiene cojones !"); poner expresa un reto, especialmente si se ponen en algunos lugares ("puso los cojones encima de la mesa"). También se los utiliza para apostar ("me corto los cojones") o para amenazar ("te corto los cojones").

El tiempo del verbo utilizado cambia el significado de la frase. Así, el presente indica molestia o hastío ("me toca los cojones"), el reflexivo significa vagancia ("se tocaba los cojones"), pero el imperativo significa sorpresa ("¡ tócate los cojones !"). Los prefijos y sufijos modulan su significado: a- expresa miedo ("acojonado"), des- significa cansancio o risa ("descojonado"), -udo indica perfección ("cojonudo"), y -azo se refiere a la indolencia o abulia ("cojonazos").

Las preposiciones matizan la expresión. De significa éxito ("me salió de cojones") o cantidad ("hacía un frío de cojones"), por expresa voluntariedad ("lo haré por cojones"), hasta" expresa límite de aguante ("estoy hasta los cojones"), con indica valor ("era un hombre con cojones") y sin, cobardía ("era un hombre sin cojones").

Es distinto el color, la forma, la simple tersura o el tamaño. El color violeta expresa frío ("se me quedaron los cojones morados"), la forma, cansancio ("tenía los cojones cuadrados"), pero el desgaste implica experiencia ("tenía los cojones pelados de tanto repetirlo").

Es importante el tamaño y la posición ("tiene dos cojones grandes y bien plantados"); sin embargo hay un tamaño máximo ("tiene los cojones como los del caballo de Espartero") que no puede superarse, porque entonces indica torpeza o vagancia ("le cuelgan", "se los pisa", "se sienta sobre ellos", e incluso "necesita una carretilla para llevarlos").

La interjección "¡ cojones !" significa sorpresa, y cuando uno se halla perplejo los solicita ("manda cojones"). En ese lugar reside la voluntad y de allí surgen las órdenes ("me sale de los cojones").

En resumen, será difícil encontrar una palabra, en castellano o en otros idiomas, con mayor número de acepciones.

lunes, 21 de junio de 2010

Pelele

Utilizamos habitualmente el término pelele en el sentido de la tercera acepción que contempla el Diccionario de la Real Academia Española, "persona simple o inútil", perfil este tan habitual en las oficinas que se corre el riesgo de abusar en el uso del término si no limitamos su alcance.

Conviene, por ello, subrayar que esta significación coloquial tiene su origen en la acepción principal de la palabra que nos remite a un muñeco de paja o trapo que se usaba antiguamente durante el Carnaval. Este origen conduce a que, generalmente, cuando calificamos a alguien como un pelele queremos indicar que se trata de una persona sin criterio propio y que es fácilmente controlada por otros.

A la vista de esta etimología, creemos que la más cabal trasposición al inglés de nuestro pelele es la palabra puppet (literalmente, muñeco), que incorpora una significación similar y puede ser utilizada con el mismo sentido que solemos emplear en castellano.

Ejemplos prácticos:

  1. El nuevo responsable de riesgos es un pelele; aprueba todo lo que le llega de arriba. The new head of risk is a puppet; he approves everything that comes from above.

  2. Desde que dimitió Laura el departamento ha estado siempre en manos de peleles que aceptan la situación y no se quejan de nada. Ever since Laura resigned the department has been headed by puppets who accept the situation and never complain about anything.

martes, 15 de junio de 2010

Achispado

La persona que se encuentra en este agradable estado de leve embriaguez (que suele sin embargo preceder a la consecución de esta en toda su integridad) es llamado variablemente en castellano achispado, chispado o incluso enchispado, expresiones que derivan del significado de borrachera que para la palabra chispa recoge el Diccionario de la Real Academia Española.
El caso es que en inglés podemos expresar este concepto con el vocablo tipsy.

Ejemplo práctico:
  • Con sólo dos cervezas ya estaba achispada. After just two beers she was already tipsy.